Sobrevivir en este mar de desdicha

TW: Coronavirus, Zen, Comunismo.

Vení, sentante, necesito hablar con vos, from friend to friend. Si, losé, alta PAJA hablar y seguir hablando sobre Corona-chan. La mayor (si no la totalidad) de lo que se escribe sobre el Covid-19 son análisis sobre lo que es, o como afecta a los sistemas políticos y financieros del mundo, o medidas estratégicas para combatirlo (o no). Dentro de estas medidas, se encuentra el caso no-exclusivamente argentino de la cuarentena, la cual, de nuevo, tiende a ser analizado desde una perspectiva económica, pero muy poco desde el punto de vista psicológico y prácticamente nada desde una perspectiva espiritual (y si se hace, se hace desde una posición moralista y desaprobatoria de los impulsos más humanos posibles). Bromas aparte de reporteros desesperados quejándose porque no pueden abrazar a sus sobrinas (suena turbio si lo describo así), las mismas personas que abogaban por una aproximación new-age enlatada y comodificada fetichistamente para su consumo, quienes proclamaban “el amor vence al odio”, se encontraron rápidamente diciéndote que sos un hijo de puta por querer dar un abrazo.

No arruguemos la nariz tan rápido, es entendible desde un punto de vista sociologico. Frank Furedi en “Sociologia del miedo”, explica cómo el miedo es más poderoso, si tomamos en cuenta que ese mismo miedo es impulsado 24/7 en momentos de crisis a travez de placas rojas con música alarmante a todo volumen en noticieros. Cada canal compitiendo con el otro por cual es que puede generar mayor pánico, tener la peor noticia, y de esa forma, mantenerte atento a su contenido, aprovechándose de forma morbosa del sufrimiento de sus televidentes, y subiendo su rating, esto sumado a los intereses políticos que se benefician de esa situación y promoviendo sus propias agendas (Al menos alguien está ganando con toda esta situación (?). Frank argumenta:

[…] la cultura actual del miedo no comenzó con el colapso del World Trade Center. Mucho antes del 11 de septiembre, el pánico público fue generalizado, en todo, desde cultivos transgénicos hasta teléfonos móviles, desde el calentamiento global hasta la fiebre aftosa. […] Las percepciones de riesgo, las ideas sobre seguridad y las controversias sobre la salud, el medio ambiente y la tecnología tienen poco que ver con la ciencia o la evidencia empírica. Más bien, están formados por supuestos culturales sobre la vulnerabilidad humana.

Necesitamos una discusión adulta sobre nuestro mundo posterior al 11 de septiembre, basada en una evaluación razonada de toda la evidencia disponible en lugar de temores irracionales para el futuro […].

Tu bienestar (no) es importante para el sistema.

¿Qué ha generado tanto encierro cuarentenistico en respuesta a corona-chan? Buenas noticias: la gente se dio cuenta que el tiempo no existe, algo que los griegos antiguos como Zenón se dieron cuenta hace rato. Excepto que, no es en general una buena noticia. Obviamente, la percepción del tiempo sigue existiendo, pero deformada debido que básicamente los días son todos lo mismo, una rutina eterna dónde la única constante es la incertidumbre del mañana. No se sabe si tu provincia debería estar en cuarentena o no, o si va a entrar o salir de la misma: Dos semanas atrás es el nuevo año pasado, el presente es gris y el futuro ya nisiquiera puede imaginarse. Incluso aunque digas “me chupa un huevo, voy a salir igual”, no es lo mismo, hubo un cambio en las dinámicas sociales. Lo que tiene que ver con lo educativo y laboral pasaron, en la medida de lo posible, al entorno virtual. Los negocios cierran antes o directamente no abren, si no usas barbijo los dueños no te dejan entrar al local. Hay despidos e inertidumbre sobre encontrar trabajo, peor que antes. En los entornos virtuales siempre vas a ver que se habla sobre Covid-19 o sus consecuencias.

A pesar de lo que nuestro flamante profesor presidente arguyó, donde “Seremos una Argentina más solidaria”, (como si fuera Rousseau diciendo “la gente es buena por naturaleza, es la sociedad la que la corrompe”, and so on, and so on…), de echo, lo que menos ha pasado, en la discusión general, es ser solidaria con cómo nos sentimos con toda la situación (bueno, sabemos que nos sentimos terribles, pero más allá de eso, no surgió la pregunta “¿qué hacer?”). Lo que ocurrió fue más bien, que nos entregamos de lleno al nihilismo generalizado. A un “What’s the point?” eterno. Antes al menos, si ibas a un lugar a estudiar/trabajar, te desplazabas de un lugar a otro, el espacio de trabajo estaba “en otra parte”. Ahora está en tu living, eternamente, porque no sabés hasta cuando seguirá todo. Si Pavlov estaba en lo correcto sobre su teoría del conductismo, terminamos asociando el lugar de trabajo, que ya era aprisionante, a nuestro propio hábitat, conviertiendo nuestro hábitat en un lugar aprisionante (con explotacional laboral y todo), y…eso es todo, no hay lugar a donde ir. Incluso si siquiera se te ocurre la locura de escapar a otro lugar corrés cierto riesgo a que la policía te chupe (de vuelta, peor que antes) o que un vecino te escrache.

¿Marchas? Olvídalo amigue.

Esto nos ha dejado con una sensación de insatisfacción y vacío constante. Si no hay nada a lo que aferrarse, nada a lo que aspirar, nada a futuro que esperes que ocurra, entonces, se pierde la dicha, la búsqueda del placer, y el amor.

¿Estás bien? Enserio lo pregunto. No, no estás bien. Tenés depresión, básicamente. No sé ustedes, pero verlos sufrir constantemente creyéndose que son un fracaso por básicamente Todo Esto *gesticula al aire en forma general*, no me agrada. ¡Piensen en mí!

Ok, ok. Tomémonos un respiro. Respira conmigo. Inhala, exhala. RESPIRA TE DIJE. Vamos de vuelta: inhaaaala, exhaaaala. Muy bien. Tratemos, si el universo nos deja, tomar otro enfoque.

¿Zen? In this economy?

Hay varios relatos con respecto al Zen. No pretendo dar un extenso relato (meme de yoda) sobre la misma, hay mucho para ahondar en el tema, más de lo que podría abastecer en este ya extenso texto, hay muchos para elegir, que ejemplifican su filosofía. Sólo voy a lo básico de la básico, y la investigación subsecuente, si acaso querés investigar sobre el tema, quedará en vos. Respeto tu inteligencia. Voy a usar mi relato favorito, y talvez ya has escuchado de éste antes. Es básicamente así:

[Número X de personas] van a ver a un viejo maestro, pidiéndole que les muestre que es el zen.

El maestro, delicadamente, poniendo su atención a cada detalle, les prepara el té. Luego les sirve dicho té y les dice: Eso es todo.

“Pero…no nos dijiste nada (viejo choto!)”

“Si, lo hice. Ustedes creen que el Zen es una filosofía compleja que explica los misterios del universo. El zen es simplemente, estar en el momento”

(En historias similares el viejo choto en cuestión está cortando papas y cuando le preguntan que es el Zen, éste responde “el Zen es cortar papas”. Muy claro, para nada ambiguo /sarcasmo).

La zen tiene sentido si lo vemos como una especie de rebeldía ante el mundo moderno, siempre ajetreado y veloz, que nos aleja de nosotros, y de nuestra comunión con nuestro cuerpo. El mundo es el mismo, sigue siendo ajetreado y veloz, pero confinado y más vigilado que antes. La ansiedad se apodera de nosotros y nos aleja de nuestra paz. Nuestra mente está ausente, y está siempre pendiente de lo que se espera de nosotros. Darnos un respiro, y concentrarnos específicamente en cómo estamos, en lo que estamos haciendo, mirarnos a nosotros mismos, puede ser más alivianador de lo que se creé. Estamos perdidos en el tiempo porque aún queremos que haya un tiempo. Estamos ante una carencia que nos genera ansiedad porque añoramos aquello que ya no tenemos. Dejemos de desear, por un momento, cualquier cosa en absoluto. No estás fallando, no estás teniendo éxito. No estás atrasado, ni adelantado. No estas cansado, ni estás alerta. Concéntrate en estar. Al menos por un momento. El mundo puede seguir gritando como loco, pero tu momento es tuyo. Lavar los platos, barrer el piso, acomodar tu ropa, que sean sólo eso. Estar enteramente entregado a ese momento, como si fuera lo más importante que jamás se ha hecho en la historia del universo, puede ser el momento que necesitabas.

Disclaimer: Juro que no soy tu mamá diciéndote que ordenes tu cuarto.

¡El Comunismo puede salvarte!

(siéntete libre de poner el himno nacional de la unión soviética. Es bueno para el alma escucharlo a veces, aunque no seas comunista [cómo yo]).

Como bien es sabido (y si no lo saben, mal por ustedes), el comunismo, más allá de ser un tipo de sistema económico y socio-político, tiene una dimensión profundamente espiritual. Nos interesa la parte de distribución de recursos. En este sentido, tomemos al amor como si fuera un recurso, más allá de nuestras propias idealizaciones sobre el mismo. No nos concentremos en que es, sino en cómo distribuirlo. No sólo vivimos en una atemporalidad, sino en apatía. Estamos tan metidos en nuestra propio micro-universo y lo desdichada de nuestra existencia, que se nos es fácil olvidar la desdicha del otro. Es importante generar lo que muchas personas con problemas psicológicos crónicos justamente llaman “redes de contención”. Pénsalo de esta forma: cuando estás en la línea floja, a 20 metros de altura, si llegas a caer, te será oportuno tener una red que te proteja de estamparte en el suelo. Esta red tiene que ser extensa, además. Diferentes voces que de cierta forma se “alivianen la carga” los unos de los otros, al mismo tiempo que fortalecen estas uniones.

También hay otra cosa que nos interesa: la idea de revolución. Y no me refiero (exclusivamente) a tomar las armas y matar al Zar. La idea de revolución se refiere no sólo a cambiar el paradigma de una forma radicalmente diferente, si nó a pensar tales alternativas radicales. Éste tiempo gris lleno de acedia nos debe encontrar pensando en cómo las cosas podrían ser mejor, tratando de hallar maneras de que todo sea diferente. No importa que tan faloperas se sientan. Hay que tomarlo como una innovación artística. El arte funciona encontrando formas de conmover, innovar o transmitir, después de todo. La idea de “revolución” también se basa en la espera de ese momento. Podemos también apropiarnos de eso. Después de todo, la cuarentonga terminará algún dia, la pandemia pasará. Si nos cuesta imaginar un futuro después de eso, al menos pensemos en un futuro próximo donde todo eso termine. Haz planes para cuando termine todo esto. Ten algo a lo que aspirar. Algo a la distancia que parecería inalcanzable, pero que un día llegue y te sorprenda porque llegó. Si te interesa el espíritu combatiente de la revolución, al menos filosóficamente, encuentra formas de rebelarte ante la apatía y la desdicha. Make Marx proud.

Es en los momentos de angustia y crisis que se presentan oportunidades. Quienes se ponen la gorra y vigilan a sus vecinos normalmente lo hacen no por pura malicia, sino por miedo. Necesitan sentir una protección, y esa protección a veces se encuentra en encontrar culpables. Pero no tiene porque ser así. También puede ser una oportunidad para encontrarte con otras personas, personas que antes eran desconocidas, tal vez, y encontrarte también, con ellas en formas únicas. Todxs estamos en esto juntos. Podemos, entre todxs, alivianar nuestras cargas. Y podés, vos individualmente, alivianar la tuya, si tan sólo te dieras un respiro.

Lo estás haciendo muy bien.

Recomiendo: https://nadarespetable.com/2020/03/28/la-cuarentena-como-problema-de-salud-mental/

Magistercracia

Introducción

Si hacemos una evaluación sobre las doctrinas que defienden las democracias liberales occidentales, podemos observar argumentos que están a favor de la representatividad del “pueblo” en el gobierno. Sin embargo, debemos repensar realmente a que se refieren con éste concepto. Cualquier constitución, o quién ocupe un cargo político, puede decir defender “al pueblo” sin realmente especificar a quienes se refiere. ¿Es acaso a todos, por igual? ¿Puede una persona llegar a tal aspiración, ocupar tal lugar? ¿El pueblo es acaso un sector específico de la sociedad? Ésta es una pregunta que tiende a mantener despiertos a varios académicos que se especializan en las ciencias que se dedican a estudiar las sociedades, especialmente sociólogues, y especialmente quienes se dedican a la filosofía política.

Si bien las ordenes constitucionales hablan de la protección de todos los ciudadanos en la nación donde fue concebida, tales ordenes no fueron consensuadas por toda la población. En efecto, querer que todas las personas en un territorio estén de acuerdo en cómo debe funcionar la sociedad es una tarea imposible, y mientras más personas, y más territorio haya, éste fenómeno tiende a incrementarse. Éstas discrepancias han sido el motor que ha impulsado los cambios en la sociedad, y lo seguirán siendo por mucho tiempo mientras exista la humanidad. Si se defiende el cambio, se debe defender éste hecho.

El poder de decisión de cómo debe ser dirigida una sociedad, y para ser más específicos, un territorio, una nación, parece ser insostenible, una vez salidos de los regímenes monárquicos absolutos. Muchas teorías democráticas modernas surgen en realidad como antítesis a éste orden. La defensa de los demócratas es clara: La toma de decisión de cómo se debe dirigir al pueblo debe ser del pueblo. En un contexto donde se le ha convencido a la población de que no pueden tomar ningún tipo de decisiones sobre cómo llevar su vida (económica, cultural, espiritual, e ideológicamente, e incluso me estarían faltando categorías) éste parece ser un principio honorable. Un salvavidas en un océano opresivo. Un rescate.

 El gobierno no debe ser de un monarca, sino del pueblo. De nuevo la pregunta, ¿Qué es el pueblo? ¿Es acaso aquellas personas con bajos recursos económicos? ¿Una etnia? ¿Aquellos que defienden ciertas ideas? ¿Aquel sector de la población que siempre ha sido mantenida al margen? ¿Los de mayor poder adquisitivo? ¿No se refiere, acaso, a un orden que se mantiene por fuera del Estado, y según conveniencia del mismo? Es un término que parece ilusorio, usado más para apelar a “las masas”. Pero, nuevamente, “las masas” representa a mucha gente, y como he dicho anteriormente, que toda una nación esté de acuerdo en cómo dirigirse, es una tarea imposible. Algunas de esas personas talvez ni siquiera quieran pensar en ello, prefiriendo que otras personas más capaces se ocupen. Sin embargo, no hay persona que no piense en como las cosas “podrían ser mejor”. En pos de esto, sectores de la población eligen a sus líderes, con fe en que sean capaces de tal tarea. Son elegidos, más que por su capacidad, por su historial, por su manera de expresarse, y a quienes ponen como “enemigos” de éste pueblo. Donde hay una opinión, hay una opinión en contra. Como ya he mencionado, ésta dualidad es inevitable y hasta necesaria. Plantear a un líder para “representar” ésta disputa también lo es. Numerosos estudios antropológicos nos aseguran que, no importa la cultura, siempre donde hay una cantidad apropiada de personas habrá una persona en particular que asuma el papel de líder, y personas que estarán satisfechas con que otra persona asuma éste rol. Éste líder delegará funciones y tomará decisiones, y escuchará las opiniones contrarias de las personas a las que lidera, alterando de alguna forma sus acciones. Las ordenes constitucionales que defienden la democracia, responden, de alguna forma paralela, a esta idea. Éstos líderes que “representan” a cierto número de personas se encontrarán con otros líderes, y entre estos decidirán como se rige la sociedad.

Sin embargo, me atrevo a criticar éste orden, no porque crea que la democracia sea inútil o porque deba volver la monarquía. Nada más alejado de la realidad. Así cómo la sociedad se va transformando (sin hacer un juicio de valor en a qué velocidad lo hace, lo hace y punto), también deberían hacerlo ciertos ordenes que creemos indiscutibles. Lo que sigue no es el rechazo a la democracia sino un refinamiento de la misma. “El siguiente paso”, hablando de manera profética. Para reiterar, ahora en términos bien definidos, la problemática: La democracia (“el gobierno de muchos”) permite el ascenso al poder por medio de la decisión popular (“los muchos necesitan un líder que escuche sus voces”). Tal decisión es a través del actuar de los ciudadanos, que tiene derechos y responsabilidades para con el gobierno para evitar la tiranía. Para ejercer sus derechos y obligaciones, el ciudadano debe estar informado e interiorizado en su actuar civil. Tal formación se realiza en la escuela, en la casa, y en la cotidianidad. La escuela es una institución pública la cual es obligatoria para los ciudadanos. La familia es una institución de la cual, tradicionalmente hablando, el ciudadano emerge. Y el ejercicio en la cotidianidad es la simple interacción humana. Como suele decirse, “ir a comprar pan es un acto político, porque todo lo es”. Sin embargo, quienes fundaron ésta teoría, no tuvieron en cuenta que el sujeto podría, aun teniendo sus derechos, no ejercerlos por simple desconocimiento o por ocultamiento intencional. ¿Como podemos hablar del ejercicio de derecho, sin la enseñanza de los mismos? De la misma forma, ¿Cómo podemos hablar de garantía de derechos, si no son, de facto, garantizados?. No quiero decir con esto que los derechos desaparecen por no ejercerlos, sino que un derecho que se desconoce, un derecho naciente del deseo de poder hacer algo en particular, y no sé ejerce éste poder por desconocer si está permitido y garantizado hacerlo, entonces tal derecho no existe en realidad para los individuos a los cuales afecta. Si se altera el conocimiento de la existencia de un derecho, cómo lo es por ejemplo el derecho al agua, se le hará creer que es un privilegio el tener agua. Así que el ejercicio ciudadano en realidad está descuidado. El ejercicio cotidiano inutilizado. La familia, ya mencionada, si bien es un derecho, y por lo tanto garantizada, no lo está realmente, debido a que tal derecho nace de una concepción de la familia en tiempos de mayor presencia de la religión católica, donde se tenía en más estima e importancia el matrimonio y la familia. Donde más hijos significaba más “manos a la obra”. Entrando al siglo XXI, vemos que en lo que concierne a los países donde se ejerce la democracia liberal, la idea de matrimonio está, en su mayoría, acompañado por la idea del divorcio. Ésta garantía del Estado, ejemplifica como la cultura influye en la política. Significa que el divorcio, ya existía de facto antes de que fuera incluido dentro del marco de “lo permitido”. Ergo, la familia es una institución frágil. Ya no siendo compuesta por el modelo nuclear (dos adultos criando a los hijos), sino modelos monoparentales (un adulto criando a un hijo), pluriparentales (varios adultos criando a los hijos), de transición (donde el hijo se traslada del cuidado de un adulto a otro), orfanatos o abandono[1]. Familias que no siempre logran satisfacer sus necesidades, o satisfacer el rol de adultos responsables de una persona que se está desarrollando y necesita de supervisión y guía. Los constantes avance sobre las ciencias sociales han ido acompañando a una época cada vez más conectada, automatizada, globalizada. Donde una persona en un año adquiere más conocimientos de lo que le hubiera sido posible adquirir hace cien años. Donde los problemas sociales antes invisibles ahora están cada vez más enfocados. Dónde la necesidad de formar “ciudadanos” se vuelve más crucial, no solo en su deber, sino en su trato cotidiano con otros, en mantener las relaciones sociales de forma armoniosa. Se ha vuelto un discurso muy recurrente la frase “Se necesita capacitar a la gente para ser padres”, o “nadie te enseña a ser padre”. Solo la garantía de la educación se mantiene firme en sus funciones y su propósito. Sin embargo, no ha sabido transformarse, adaptándose a sus tiempos, lo que la ha dejado con la misma estructura de hace 200 años, pero con actores diferentes y nuevos. La función de formar a los ciudadanos queda cercenada, siempre manipulada por fuerzas exteriores debido a su debilidad, y en esta debilidad, el Estado se debilita, y de tal manera, la democracia corre peligro.

Para buscar una especie de salida de éste laberinto, me atrevo a buscar otra perspectiva sobre como comprendemos conceptos que alteran nuestra forma de vida y el ejercicio ciudadano, y por consecuencia, como vemos la política. Un cuestionamiento sobre ciertas instituciones específicas que alteran en gran medida la vida política, dónde está el poder, y en que formas se expresa, y para eso deberé hacer hincapié en ciertos conceptos que se pueden llegar a pensar como “fundamentales”, luego, buscaremos la alternativa, la propuesta. Al llegar al último capítulo las piezas, una vez entregadas y detalladas, serán ensambladas para formar la imagen que se busca transmitir. Una vez allí tendrán sentido.

Capítulo 1: Teyolía (Escapar del dolor es buscar la comodidad)

En la antigua cultura Mexica, existía un concepto propio de la cosmovisión de esa cultura, llamado teyolía, que era la entidad del ser, la cual residía físicamente en el corazón. Fue traducido como “alma” según los colonizadores, sin embargo, un concepto borraba al otro. El alma, dentro de la teología europea, no era algo corpóreo. Muy diferente a la teyolía, la cual residía específicamente en una parte del cuerpo: el corazón. Me disculpo de antemano por tratar de rescatar un discurso que podría interpretarse como teológico, pero lo creo necesario, porque no es simple filosofía con tintes religiosos, es también sociedad y política.

Más allá del romance y la literatura que rodean al corazón, más allá de ser invocado en discursos políticos acalorados y apasionantes, sí es cierto que el corazón es clave en nuestra supervivencia. Si el corazón se detiene, el cuerpo muere. Otras partes del cuerpo pueden ser cercenadas, o lesionadas, o incluso arrancadas. Se puede vivir sin un brazo, se puede vivir sin un riñón, incluso se puede vivir mente, pero es el corazón la principal razón por la que el cuerpo vive. El cuerpo mismo vivo a propósito de que el corazón siga funcionando. Si bien hay órganos a los que se puede ver su relación (como, por ejemplo, el sistema respiratorio suministra de oxígeno a la sangre.)en otros órganos no podría verse la relación. Sin embargo, es todo el cuerpo el que participa. La mente puede controlar gran parte del cuerpo, pero no el todo. La mente, a pesar de todo, está limitada por el cerebro, a pesar de que esos límites no se perciban. El cerebro está dentro de un cuerpo, y un cuerpo puede morir. Sin el cuerpo, no hay mente. Sin mente, el cuerpo no puede protegerse, y si el cuerpo no puede perdurar, el corazón muere. (Podríamos soñar que en algún momento alcancemos la inmortalidad a través de métodos tecnológicos avanzados, pero para tal proeza, las condiciones correctas deben darse. Por ahora, somos seres de carne y hueso más que mente.) Hablo del corazón, para establecer un núcleo, un fin. Porque no es simplemente el hecho de que el cuerpo y la mente protegen al corazón.; lo hace porque el corazón la voluntad de hacerlo, así como la semilla de una planta. Todo organismo vivo busca su propia supervivencia. Podemos, sin embargo, hacer una diferencia entre seres vivos sensibles y no-sensibles, cuya distinción es el de poseer un sistema nervioso que nos permite una mejor defensa, y mayores oportunidades de supervivencia. Dicho sistema nervioso está ligado al cerebro, y de esa forma, es cómo la mente va formándose a través de sensaciones. Esto ocurre en todos los seres vivos con sistema nervioso. Las sensaciones de dolor están vinculadas a la muerte, y por eso un ser sensible hará lo que sea necesario para dejar de sentir dolor, que es otra forma de decir, hará lo que sea necesario para evitar la muerte. Para evitar el dolor, la mente buscará formas de evitar en lo posible situaciones de peligro. Buscar, o crear tales entornos, fuera de peligro, que incluso puede hacer que se olvide de la muerte, se llama comodidad. Entonces, ésta teyolia, o mal traducida como “anima” o “alma”, no es una abstracción, sino algo físico. No es un estado fijo, sino un movimiento, una acción, utiliza poder. Alejarse de la muerte, acercarse a la comodidad. Existe una paradoja, por supuesto, donde la mente, herramienta utilizada por el cuerpo para percibir el mundo, genera la conclusión de que la muerte y la comodidad son lo mismo. Sin embargo, tal conclusión se desarrolla cuando las condiciones para alcanzar la comodidad deseada de la teyolía son por demás difíciles, y suponen condiciones hostiles, y donde la muerte es, entonces, la conclusión más lógica. En seres sensibles capaces de modificar la realidad de forma permanente, a través de la utilización del poder y la colaboración intelectual a través del paso del tiempo (utilizaré éste termino de ahora en más para referirme a “personas”), la idea del suicidio existe como una forma de alcanzar “un estado superior”, un fin, una salida, un alivio, sacarse un peso muy pesado de encima. Ocurren en todos los casos, cuando el contexto en el que se desarrolla la persona no permite su propia comodidad, pero aun así la buscan, porque la teyolía así lo demanda, y en un ambiente donde todo es dolor, y, por lo tanto, relacionado a la muerte, es, nuevamente lógico, que con tal de dejar de sentir dolor, se recurra a la muerte. En éste caso, debemos hacer una corrección entonces: lo que se busca evitar no es la muerte, sino el dolor. Incluso una persona, cuando se suicida, prefiere hacerlo de la manera más rápida posible, para saltarse la etapa del dolor. Ésta directiva se encuentra en todas las personas, busquen el suicidio o no. Esto lo comparten todos los seres sensibles, sean personas o no: Se busca, a toda costa, evitar el dolor, o si tal opción no está disponible (y nunca lo está) de sufrir la cantidad mínima de dolor posible. Es preferible el dolor momentáneo al dolor duradero. Las personas, a través de construcciones colectivas, buscan también éste propósito. De alguna forma, explica por qué, en una manifestación, aun cuando surge el riesgo de dolor, se prefiere exponerse al dolor momentáneo, si eso significa no exponerse al dolor duradero. Sufrir por hambre, sed, abandono, o llevar a una persona al suicidio es menos preferible a sufrir si tal sufrimiento significa que tales condiciones de existirán más (el suicidio no es individual, sino por influencias, cómo ya he explicado, y otros autores también, por ejemplo, Durkheim). De alguna forma, explica el refrán “morir luchando es mejor que morir arrodillado”. En éste sentido, el hecho de que existan personas que se suiciden, es entonces, un fracaso colectivo. Pero, dentro de la complejidad de lo colectivo, ¿qué parte de lo colectivo es lo que ha fracasado?

Cabe también añadir cómo es que concebimos la vida ajena. Las relaciones humanas gozan de mayor cooperatividad según la proximidad con sus pares. Podría considerarse natural que, ante la presencia del dolor ajeno, que ocurre en proximidad, aparezca instintivamente el deseo de que ese dolor que la otra persona sufra se detenga, debido a que produce en nosotros un efecto de frustración. Si las condiciones están dadas para que ese dolor pueda desaparecer, las personas trabajaran en conjunto para que esto ocurra. No es así el caso con el dolor que sufre otra persona si no está en proximidad con otras, a menos que ocurra el caso en que haya personas con nulo o reducido entendimiento sobre el sufrimiento ajeno, o que hayan sido desensibilizadas, hasta tal punto donde el dolor ajeno es indiferente. Aun así, si bien una persona puede angustiarse ante el conocimiento de la existencia de personas que mueren torturadas en otro país, sólo le generará frustración e impotencia, contribuyendo así al proceso de desensibilización, el cual puede ser conducido y modificado según el orden social donde el individuo se desarrolla. Mientras más cercano el sufrimiento ajeno, más nos moviliza. Mientras más lejos ésta, se vuelve casi invisible. Entonces podríamos decir que sólo en comunidades con baja demografía puede haber más garantía de ayuda mutua, a diferencia de las gran urbes dónde el contacto con los demás se vuelve una excesividad en la psiquis de los individuos, que no pueden estar al día con el registro constante de relaciones sociales (o la mera visualización de un rostro triste por la mañana sentado frente a ti en el trayecto al trabajo), y de tal forma se desarrolla un alejamiento cada vez más gradual a toda la sociedad.

Capítulo 2: El Tiempo (Cómo medida, y cómo concepto)

Ya establecimos lo que es la teyolía. Ahora debemos reflexionar sobre el tiempo.

Aquí quiero hacer una división sobre el tiempo. La sociedad humana en su conjunto ha parecido distinguir el tiempo en dos categorías: el tiempo como medida, y el tiempo como concepto.

El tiempo como concepto tiene, como todo concepto, con un sesgo subjetivo, pero que colectivamente tiende a romantizarse. El tiempo se vuelve algo con personalidad, con características, casi material, capaz de alterarse como una masa. Se le adjudica una personalidad, un avatar, se lo endiosa. Se le dice Kronos.

Otro ejemplo de esto se le podría atribuir a otras prácticas. Por ejemplo, las matemáticas, que sufre también una categorización similar: En concepto, y en práctica. La práctica sería la suma y la resta, el concepto sería crear un movimiento religioso y llamarse Pitagóricos.

Es conveniente mencionar a las matemáticas y al tiempo en conjunto, puesto que ambas son parte de lo que utilizamos para darle un valor a la vida.

¿Por qué digo esto? Miremos a nuestro sistema económico, y como eso afecta a lo personal. Se viene repitiendo más y más el mismo patrón, una creencia sostenida de que las personas deben tener valor. Que deben valer algo, como si se trataran de un bien material. No hablo de asignar un juicio de valor a tal creencia, como mencioné antes, solo vengo a esclarecer, a ordenar, a mostrar la verdad detrás de la cortina, y darle coherencia a la hipocresía. Esto (que las personas deben valor algo) es lo que se tiende a creer.

Volviendo a lo que es el tema del tiempo como concepto, se dice en algunas teorías económicas, que el tiempo es algo valioso, y que en realidad lo valioso de las personas no es lo que son, sino lo que pueden hacer o deben hacer. (Luego veremos cómo se recompensa éste valor) entonces, se tiende a endiosar nuevamente al tiempo, a las horas que usas trabajando. Hay gran cantidad de poesía dedicada a como esos segundos que utilizaste martillando, los pudiste utilizar en los brazos de tu amor. Que el tiempo que utilizas, está bien invertido, porque es de lo que dependerá tu salario, pagándote por hora, por semana, por mes. Ambas categorías, concepto y medida de tiempo (la cual ha cambiado tanto como el concepto de tiempo, utilizándose distintas en diferentes contextos históricos y culturales), trabajando en conjunto para o perjudicarse, o beneficiarte. Se entiende a cada hora como si fuera igualmente valiosa, y entonces, el tiempo como concepto, es universal, y totalitario.

Los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos, disctaminan nuestra existencia en función a nuestra producción (para otros). Todo está cronometrado para que el sistema funcione según las exigencias productivas. La medición del tiempo se terminó convirtiendo en una herramienta de control capitalista. ¿Hay alguna forma de escapar de ésta visión?

Se ignora totalmente que el tiempo ni siquiera es tal, sino que es en realidad el movimiento resultante del origen del universo. En otras palabras, el tiempo no es más que eso, movimiento. Esto juega en contra del tiempo como concepto, cuando empezamos a querer cuestionarlo desde la física, la ciencia que, prácticamente, estudia el tiempo.

Si el tiempo fuera realmente universal, y cada hora fuera valiosa, entonces no importaría que estuviéramos haciendo, todo lo que hacemos a toda hora, fuese lo que fuese, es valioso en sí mismo, ¿Por qué? Porque seguimos vivos, y estamos o trabajando, o cultivándonos espiritualmente. Debe considerarse la perspectiva de que hay diferentes tipos de trabajo, y que incluso en esas horas que usas para tu cultivación, estarás pensando en el trabajo, y en esas horas que estabas en el trabajo, estabas pensando en cultivación.

Llevando este pensamiento de recompensar las horas de existencia a otro nivel, a su conclusión lógica, ¿Por qué no se puede pensar en recompensar desde una entidad institucional superior las horas de existencia de cada individuo? Tal propuesta parece una especie de proyecto ideado por una escuela centrada en la psicología en conjunto con la salud pública para prevenir suicidios, pero, ¿no tiene acaso sentido? ¿no iría por el mismo camino que hemos venido explorando? Cada persona, si tiene valor en sí misma, y el tiempo de su vida es valioso de alguna manera (valioso para alguien, de todas formas), ¿Por qué no pensar en garantizar a cada ciudadano un ingreso salarial por cada mes, cada día, o cada hora vividos? Tendría una función similar a la de la jubilación, pero su justificación sería otra, y su implementación sería a cada persona, en cualquier momento, y no solamente a sus aportantes durante gran parte de su vida (quienes pudieron hacerlo, al menos. No toda persona logra jubilarse como quiere o se merece, o siquiera acceder a ello).

Tal cantidad de dinero puede sonar titánico, sin embargo, recordemos que titánicas son también las cuentas bancarias de las grandes empresas que facturan más que varios Estados. ¿Sería muy desconsiderado pedirles que ese sea su impuesto, el de asegurar y recompensar la existencia de los individuos, si después de todo, dependen de las personas para producir y comerciar? Sería arriesgado aún dictaminar la cantidad a pagar por cada hora de la existencia de alguien, y deberían considerarse varios factores, pero sin duda, podemos asegurar que ninguna hora de alguien vale más que la de otra persona.

Esto daría a entender que hay personas cuya existencia valen más que otras. Este pensamiento es responsable de que sea posible la acumulación de ciertas personas por encima de otras, por razones variables. Asegurar que hay personas que “valen más” que otras personas, es como decir “hay personas que valen cinco personas”. La desigualdad se hace transparente rápidamente, y esto siempre causara represalias, debido a que la vara siempre parece ser arbitraria, por lo tanto, no impuesta por gente realmente racional o pensante, sino interesados en aumentar su capital. Tal vara siempre resulta ser fama, o haber heredado una empresa, o haber logrado engañar a la mayor cantidad de personas, o fomentar crímenes. Ésta diferencia genera conflictos siempre porque si hay personas que simplemente son “mejores que otras”, significa que hay personas también, lógicamente, “peores que otras”. Llevándolo a su conclusión lógica: hay personas que no deberían existir.

Por supuesto, acostumbrados a una lógica capitalista, ésta idea de que el tiempo deba ser recompensado, incluso cuando se no se está haciendo algo productivo (en el sentido de producir algo vendible, consumible, del que se pueda sacar una ganancia capital) nos puede parecer, como menos, ridículo. Por lo tanto, quiero recordar, a quien lee, que, para entender nuevas estructuras ideológicas, a veces es necesario salir de las propias. Como quien diría, “pensar por fuera de la caja”. Queda, además, por ver, cómo es recompensado ese paso del tiempo, esa supervivencia. ¿Debe necesariamente ser un bien capital? ¿Debe ser necesariamente la recompensa, utilizando términos económicos, un flow, en vez de una acumulación adquirida después de cierto lapso de tiempo? ¿Puede la socialización con los pares reflejar de alguna forma ésta idea, generándose entonces su garantía a través de la simple convivencia, en vez de depender necesariamente de otras instituciones, con carácter público y estatal, y por lo tanto fácilmente corrompibles o manejables? ¿Cómo se vería afectada una sociedad donde lo que se considera poder adquisitivo, está garantizado por la propia supervivencia a través del tiempo?

Sería difícil que estos planteos se sostengan en el contexto actual, en un sistema no-magistercratico. Planteos cómo la adquisisicón de valor a travez del tiempo. Pero, vamos a un ejemplo más claro: quienes estudian el mundo de la publicidad, y el funcionamiento de las criptomonedas, estipulan que una empresa, a través de su publicidad en internet, usan a las personas que observan la publicidad cómo empleados no pagos, ya que estamos constantemente sus datos siendo urgados y haciendo un esfuerzo (sin ser concientes de ello, o nisiquiera haber estado de acuerdo) para mejorar sus condiciones de publicidad. Para contrarrestar esto, se ha propuesto que, para que de alguna forma al ususario se le recompense por ese trabajo y el uso de sus datos, se les recompense. Ya existen aplicaciones que te recompensan por su uso, de hecho. ¿Y si universalizaramos esto? ¿Y si fuera garantía para todas las personas, desde que nacen, tener su compensación económica, la cual aumenta a través del tiempo? ¿Sería una forma para garantizar que al llegar a mayoría de edad puedan tener su independencia económica? ¿Significaría, acaso, que una persona, en la Magistercracia, al ser mayor, tendría más valor que un infante? Puede resultar confuso, o hasta causar rechazo la idea, puesto que estamos acostumbrados a ver a las personas según cómo el sistema donde crecimos nos hizo, la cúal no se basa en un desarrollo intelectual o crecimiento espiritual, nisiquiera es necesario saber llevarse bien con los otros. El sistema educativo se basa precisamente en generar obreros que sepan obedecer e interpretar ordenes, de esa forma, formar parte de la cadena productiva y tener un buen comportamiento civil que permita a las potencias hegemónicas perdurar con sus privilegios. En la Magistercracia, éste no es el caso, pero para que éste no sea el caso, el sistema debe ser otro. Debemos entrar entonces, en la cuestión de qué es el poder, la visión de la sociedad sobre sí misma, y su organización a través de la necesidad de instituciones.

Capítulo 3: Los tres poderes.

Cuando se habla de poder, se entienden muchas cosas: Como una habilidad particular, como una nación, cómo sinónimo de gobierno o Estado, como una facultad, como algo que adquirir, como tener algo valioso.

Es fácil caer en asociaciones cuando están se han perdurado a través de los siglos con tal tenacidad. El conocimiento se ha visto cuestionado en incontables aspectos, siempre con el objetivo de obtener una visión, sino más cercana a la realidad para su estudio, más congruente con una idea de evolución a través del tiempo, de avances no solo tecnológicos, sino que también siempre yendo de la mano con lo ideológico. El cambio es una constante inevitable en los humanos, y en todo lo que los rodea. Ciertos conceptos, sin embargo, se los mantiene estáticos, debido a que son considerados como “base” de otras ideas más complejas. Si lo imaginamos como un edificio, estaríamos hablando del suelo sobre el que se construye el resto de la estructura, que son ideas más complejas efectivamente basadas en otras. Si movemos la base, o sea, la tierra sobre la cual se construyó el edificio, entonces todo el resto de la estructura cae. Nuestra propia capacidad intelectual buscará entonces reemplazar éste vacío con otras estructuras de pensamiento.

Cuando hablamos de poder, estamos hablando de una base ideológica. Cuando hablamos sobre política, el poder el concepto más utilizado, entendido como una esencia que se le atribuye a alguien al tener una posición política (que es otra forma de decir “una posición poderosa”). Tal posición se le atribuye a alguien en particular, a un conjunto de personas, o a un conjunto de personas que representan algo o a alguien en particular. Puede ser legitimado por distintos agentes, según el tipo de organización social donde se desarrolle la política, pero podríamos mencionar, al menos en occidente, como legitimadores a la jurisdicción, otros agentes políticos, o lo que se llama “el pueblo”. Tal legitimidad suele alcanzarse a través de ciertas acciones como son el carisma, el valor capital, su capacidad argumentativa o una acción concreta. El tener un poder político significa que tu opinión es importante, que diriges a ciertos individuos, que ocupas un cargo envidiable, y siempre, pero siempre, significa que obtienes beneficios por ese poder, beneficios que solo se te serán otorgados a ti. El poder se vuelve, entonces, algo que solo unos pocos, en un momento preciso, podrán adquirir. No es algo que el común a lo que la gente accede, y si quiere acceder a él, tiene se asumir un proceso que está sujeto a la inevitable tentación de a corrupción, o misma traición de sus principios, con tal de obtener mayores beneficios. Sin embargo, debemos volver al concepto en sí, y desmitificar sus significados, dejando la posibilidad para una construcción otra.

Un poder es, según su significado, tener la capacidad de o facultad de hacer determinada acción. En lo que se refiere al acto social, esto incluye la facultad de lograr que otro haga una determinada acción. Para lograr un orden social, se necesitan distintas jerarquías destinadas a cumplir roles u objetivos establecidos mediante consenso, eso significa también delegar. El poder no se traduce únicamente en su facultad en sí, sino en cómo se desarrolla. En éste sentido, no es “poder”, a secas, lo que hace al poder político. Éste sentido del lenguaje colabora al sentido de alienación del pueblo con respecto a cómo son gobernados, siendo que, en realidad, todo el mundo ejerce poder, a continuación, clasificado en cinco formas de expresarse:

  • Poder físico
  • Poder capital
  • Poder estético

El poder físico:

Toda persona tiene masa, ocupada un espacio en el universo. Su existencia física es su manifestación. Si una persona se ubica en un acceso, en el marco de una puerta, obstaculizando el paso, entonces las personas que quieran pasar por ese mismo acceso, se lo verán impedido. Ésta persona ésta ejerciendo un poder, y lo único que está haciendo es imposibilitar el paso de un área a otra. Si las demás personas quisieran pasar, tendrían que removerlo físicamente, un poder físico entrando en conflicto con otro. Entonces, allí, se generaría un conflicto. ¿Quién ganaría?

Los factores que intervienen en un conflicto físico, en una pelea, también son un ejercicio de poder. Cómo muchos artistas marciales podrían decir, no es tampoco ni siquiera una cuestión de fuerza. Requiere velocidad, precisión, estabilidad, elasticidad, tamaño, peso, relajación, tensión. Quién pueda conquistar todos los aspectos de su propio cuerpo, de lo que puede hacer, será capaz de vencer.

No significa esto que el poder físico es solo poder salir vencedor en una situación violenta. El poder físico puede ser simplemente saber cómo es tu cuerpo, como luce tu cuerpo, y adueñarte de lo que es. Cualquiera puede estar ejerciendo su poder físico sólo con estar parado en una habitación sin hacer nada, pero tomando una postura la cual sabe que le puede beneficiar, ya sea siendo más amenazante, o carismático, o escurridizo, dónde nadie puede notarle. Incluso utilizar la física propia para coercer a otros.

Poder capital:

Él nombre adjudicado a éste poder puede llegar a ser engañoso. Se refiere, más específicamente, a un tipo de relación social especifica. Si alguien necesita algo, dígase, un bien, y otra persona lo tiene y pide algo a cambio de este bien, y la otra persona puede adquirir este bien, y cuantos más quiera entonces ésta ejerciendo un poder capital. En tanto alguien tenga los medios para adquirir lo que deseé, a través de un medio validado político y socialmente, cómo lo es la existencia del dinero, entonces está ejerciendo un poder capital. Éste le puede facilitar la obtención de los otros poderes, al igual que con el poder físico: doblar un brazo puede ser tan efectivo cómo arrojar un fajo de dinero.

Éste poder puede ser ejercido por cualquiera, pero también requiere cierta inteligencia, puesto que, al igual que el poder físico, requiere cierta experiencia en cómo administrar los recursos monetarios para conseguir lo que se quiere.

También es obvio que, si bien todo el mundo puede ejercer éste poder, el sistema actual capitalista donde se desarrollan las actividades humanas, habilitan a cierto grupo de personas a poder ejercer éste poder de forma casi ilimitada, a costa de imposibilitárselo a los demás. Esto, sin embargo, es un problema de índole estructural de la sociedad, y en este apartado, sólo estoy describiendo los poderes que existen y que cualquier persona podría utilizar.

Poder estético:

La estética, al igual que los poderes ya mencionados, también se trata de expresar, ejecutar o transmitir una idea, un accionar, un objetivo. La estética está encerrada en un marco cultural, por lo tanto, la estética nunca existirá por fuera de la cultura. Las formas, los colores y los patrones con los que una persona se rodea son un mensaje, son una extensión del ser, y estos están disponibles gracias a la cultura. Quien pueda manejar la estética de una forma que éste le permita a alguien atraer la atención de los demás, o de forma opuesta, que pueda simplemente ocultarle, entonces también está ejerciendo un poder. A través de la estética puede cumplir sus objetivos. No se refiere particularmente a la imagen, sino a las formas. Hay distintas maneras en que un mensaje, una postura, puede ser transmitida. Éste poder incluye la oralidad y la escritura.

Toda persona capaz de expresar de forma elocuente, con argumentos sólidos, lógica impecable, pasión inspiradora o conmovedoramente, con un uso cuidado de expresiones, tiempos, pausas y volúmenes, que de tal forma pueda convencer a otras personas, entonces estará ejerciendo un poder oral, el cual puede ser tan efectivo, si es usado correctamente, tanto como cualquiera de los poderes mencionados.

De la misma forma que con el poder oral, también puede ocurrir con la escritura, para lo cual es necesario un entrenamiento en las formas de escritura, y la transmisión de ideas. Facilitar el entendimiento de ésta herramienta a todo el mundo puede posibilitar que una estética no se imponga sobre otras.

Es entonces como podemos observar que tiene sentido que una persona, la cual está lo suficientemente educada para lograr expresar sus ideas de forma impecable en lo escrito y conmovedoras en lo oral, que tenga cierta habilidad sobre su cuerpo cómo para que su sola presencia sobresalga en una habitación, ayudado con su manejo de la estética, y que tenga los recursos económicos posibles para adquirir lo que necesite, ascienda rápidamente en posiciones a los que ésta persona quiera llegar, sus únicas limitaciones siendo sí mismo. Estos poderes, de alguna forma, surgen desde una necesidad de saber hacer. Son una herramienta para conseguir algo. El tener conocimiento de esos poderes, permite que uso efectivo. Pero el saber mismo no es suficiente, puesto que es necesario, para que sean poderes, que generen un resultado Para utilizar una imagen: Una espada en sí misma no es un poder, el saber usarla sí.

Toda persona capaz de expresar de forma elocuente, con argumentos sólidos, lógica impecable, pasión inspiradora o conmovedoramente, con un uso cuidado de expresiones, tiempos, pausas y volúmenes, que de tal forma pueda convencer a otras personas, entonces estará ejerciendo un poder oral, el cual puede ser tan efectivo, si es usado correctamente, tanto como cualquiera de los poderes mencionados.

De la misma forma que con el poder oral, también puede ocurrir con la escritura, para lo cual es necesario un entrenamiento en las formas de escritura, y la transmisión de ideas.

Éstos poderes, usado en conjunto y a su medida, pueden enaltecer a cualquiera. Es por eso que no se deben mantener exclusivos, sí acaso se busca el ideal de una sociedad más justa. Una persona que pueda manejar al menos uno de los cinco poderes, o idealmente, los cinco, es el tipo de persona al que la Magistercracia aspira en su desarrollo ciudadano. Lo que tienen todos estos poderes en común, es que estas llevan práctica, perfeccionamiento, estudio, y un ejercicio interdisciplinar, tanto de administración de recursos, contabilidad, habilidad gimnasia, teatralidad, artes visuales, escritura, lectura, análisis, etc. En esencia, se busca a un docente.

Capítulo 4: El fluir de las ideas (o porqué el docente es el ciudadano ideal)

Parafraseando un dicho popular, uno demuestra real conocimiento de lo que está hablando si haya la manera de transmitir éste conocimiento a cualquier, ya sea a ancianos o a niños pequeños. Sin embargo, hay varias cuestiones que deben desenredarse sobre ésta práctica.

Para empezar, el conocimiento en sí, para ser transmitido, debe ser un conocimiento útil, esto quiere decir, que un conocimiento que nos sirva para nuestro día a día. De esa forma, el conocimiento se mantiene por más tiempo y necesita menos repaso, aunque no por eso, menos escrutinio para saber si el conocimiento se mantiene vigente o si hay nuevas y mejores formas de enfrentar los desafíos con el que enfrentamos los obstáculos. Sin embargo, hay varias formas de utilidad: ya sea la construcción de una silla, transmisión de conocimientos o escupir un dato interesante en una conversación para atraer la atención de los demás y de esa forma generar un aura de intelectualidad (véase el capítulo anterior sobre los poderes).

En cuanto a formas de transmitir a distintas personas, es necesario entender que, para transmitir un mensaje, se deben tener en cuenta los entornos en los que éstas personas se desarrollan. Para eso se deben abandonar prejuicios y tener un estudio íntimo de las realidades particulares de cada persona (de hecho, una conexión intimida facilita, por ejemplo, el uso de analogías, metáforas, comparaciones o ejemplos). Creer que todos los niños de 6 años van a entender la misma metáfora es cómo creer que un chino y un mexicano lo harán. Para que eso ocurra, los individuos deberían tener los mismos consumos culturales y practicar las mismas costumbres. Imponer éstas mismas a todos, cómo forma de homogeneización, sin embargo, es contraproducente, debido a que el conocimiento en sí se estanca entonces entre parámetros de lo que la sociedad está dispuesta a aceptar, buscando entonces una verdad conveniente a una verdad aproximada a la realidad (tan aproximada cómo sea posible).

También se debe tener en cuenta, además, el propósito del conocimiento, que no es la simple búsqueda del saber, sino la forma en que éste saber puede traer una mejora a las vidas de quienes adquieren éste saber. Plantar manzanos da más alimentos que teorizar sobre qué pasaría si se plantan más manzanos. Continuando con el ejemplo, es necesario que se posibilite el hecho de poder plantar manzanos.

De tal forma, para transmitir el conocimiento a las personas, debemos saber reconocer cuantas personas somos capaces de lidiar. Exponernos a un número superior a nuestras capacidades esteriliza el conocimiento en sí y debilita las conexiones (si es que pueden lograrse). Es necesario entender cuántas personas somos capaces de manejar a la hora de transmitir un conocimiento y asegurarse de que se haya entendido y aprendido.

Entonces, el conocimiento debe mantenerse siempre constante y fluido, debe circular entre todos a quienes les beneficie éste conocimiento, y para ello, se debe conocer a quienes se les transmite. El conocimiento, por supuesto, no puede tratarse cómo una abstracción vacía, sino entenderlo cómo una utilidad sectorizada. Retomando el ejemplo anterior: mientras algunos plantan manzanos, otros pueden plantar naranjas. Mientras otros se dedican a plantar, otros se dedican a abastecer. Mientras unos se dedican a destinar espacios de plantación, otros se dedican a destinar espacios de vivienda. El conocimiento tiene, se podría decir, un target especifico, y para encontrar ese target, las personas deben tener cierto desarrollo.

Debo detenerme un momento en la palabra desarrollo, y porque es mejor utilizarla a la palabra libertad o autoridad.

La palabra libertad es un concepto que se refiere comúnmente a hacer lo que uno quiera. Mucho se ha teorizado, pensado, cuestionado y reflexionado sobre la palabra libertad, y su aparente contrario: la autoridad, la cual es referida comúnmente cómo hacer lo que otra persona dice, sin elección. Ambas aparecen siempre en conflicto una con otra, normalmente una apareciendo cómo antagónica a la otra.

La libertad maximizada, es un sinfín de posibilidades, y la autoridad es una sola alternativa. Esencialmente, la autoridad habla de destino, la libertad habla de individualidad. La libertad absoluta está atada a los deseos, mientras que la autoridad, a la obediencia. La libertad, en términos contemporáneos, está atada a los recursos económicos más que nada: Cómo todo está a la venta, lo único que se necesita para acceder a ese todo, es métodos de compra. No hay otro objetivo que poder acceder a esa libertad, y esa libertad es el todo. La vida se ve reducida a que tanto se puede coleccionar: una constante búsqueda por satisfacer los deseos, pero los deseos mismos no son vistos cómo los esclavistas de toda la situación, ni los recursos económicos que uno debe siempre procurar tener para que la libertad no se vea reducida. La libertad absoluta queda entonces, en términos reales, reducida a nada más que una ilusión. Incluso las mismas ideas de qué es la libertad, planteado cómo un objetivo, pueden haber sido pre-escritas de una forma que podría decirse es similar al autoritarismo. ¿Qué son los deseos? ¿Qué te liberará? ¿Puedo ser más libre? Éstas son preguntas que requieren respuestas, y si ofreces las respuestas también puedes venderlas. La incomodidad de la existencia, el no-saber, pone a las personas en una situación de crisis, y cualquiera que nos ofrezca una verdad lo suficientemente convincente, puede guiarnos (a su favor, y a cuesta nuestra) a dónde quiera. ¿hay libertad entonces? ¿existe? La libertad es, antes que nada, una construcción humana. A lo que llamamos libertad actualmente, puede haber sido visto cómo un exceso años antes, o haber sido simplemente inimaginable (y, por lo tanto, no-juridizado, No podés crear garantizar derechos de libertad cuando la libertad en particular no puedes imaginar que existe). Además, al ser una construcción, puede ser manipulada. Bien lo ha demostrado el capitalismo neoliberal: no puedes librarte de él, nada existe fuera de éste. Bombardeos continuos de información manejados por poderes económicos ponen el límite en lo que es permitido y lo que no. ¿existe realmente la libertad, si no puedo elegir mi destino? Si bien la autoridad, presentada de forma explícita, puede suscitar rebelión, debido a que las acciones que son comandadas pueden expresarse contrarias a nuestros deseos; sí alguien nos convence de ello lo suficiente, podríamos obedecer, bajo la ilusión de que aquello que buscamos es libertad.

¿Cuál es el camino entonces? Al menos podemos ponernos de acuerdo en que hay un camino (o varios). Pero, ¿hacia qué? Hay una promesa, no se sabe cómo se llega a ésta, ni a través de que métodos, pero se entiende que existe, por el simple hecho de que las formas de vida evolucionan, y debido a que las sociedades de hoy en día son diferentes a cómo eran hace miles de años.

Cuando se habla de desarrollo, no se crea una imagen automática, no hay nada asociado a la palabra que denote un estilo de vida particular. Se entiende que las formas de vida cambian, que las sociedades cambian, que las personas cambian. Esto no quiere decir que todo cambio que ocurre haya sido deseado, pre-destinado, enaltecido, o rechazado, sin embargo, está allí. Es necesario apropiarse del término, convirtiéndolo en algo más allá de la dicotomía de a libertad-autoridad. En lo posible, en el desarrollo se busca aquello que, a la larga, nos beneficie, o más bien, nos haga sentir que lo anterior valió la pena. Tiene que haber un antes para que haya un después.

Cuando se busca enseñar y aprender, normalmente pasamos por momentos de incertidumbre, o tenemos que adaptarnos a formas nuevas, o manejarnos por diferentes estructuras, sin embargo, el aprendizaje siempre es guiado. Toda pieza de información fue creada por alguien, y a mayor número de guías, se desarrolla una vista más amplia. Es por eso que la Magistercracia no se concentra en autoridad o libertad, sino más bien en el desarrollo.

Es por eso que el ciudadano ideal de la Magistercracia es al mismo tiempo docente y alumno, en todas sus etapas, más allá de su reconocimiento institucional. Todo el mundo aprende y todo el mundo enseña. Todo el mundo está dispuesto a aprender lo que le es útil y todo el mundo está dispuesto a enseñar debido a su conexión con los otros y su interés por su bienestar.

Imaginemos la siguiente situación: En una conversación entre varias personas, alguien dice algo que a otra persona le pareció brillante o de gran ayuda. Inmediatamente, le recompensa de alguna forma (podríamos decir, por ejemplo, en este caso, una cantidad establecida de remuneración económica). Esto sigue ocurriendo varias veces durante la conversación, otras personas compartiendo otros conocimientos y siendo recompensadas. Ésta situación es la esencia de la Magistercracia.

Capítulo 5:  La Justicia (reparadora)

Empecemos de forma simple, con una imagen: ciertas disposiciones áulicas refuerzan estructuras de desventaja. La disposición de hileras, con cierta cantidad de alumnos al frente, presupone que “aprenden más” debido a que están más cerca del docente y más cerca del pizarrón. Los que están atrás tienen cierta desventaja debido a la distancia.

Lo que ocurre, es que, al estar más cerca del docente, y sí este se mantiene en el frente, es que el docente puede ejercer más control sobre los alumnos más próximos, tenerlos más vigilados, más controlados, y haciendo uso de sus poderes, transmitir de forma más certera lo que está tratando de enseñar. Los alumnos del frente van a tener que siempre acomodarse a las expectativas del docente, no tanto así quienes están al fondo, gozando de menor vigilancia y control. Cuando llega la hora de ponerle un número a los alumnos, una calificación, los que están al frente tendrán más posibilidades de tener una calificación más alta que los del fondo, debido a que el docente y el pizarrón están a más disponibilidad para ser consultados. Las calificaciones terminan siendo una manera de apreciar cómo los alumnos pudieron adaptarse al status quo que el docente propone.

Si tomaramos esto cómo una analogía, podemos decir que el docente es el Estado, y el pizarrón es información. Aquellas personas que están más próximas a la información, y a las que el Estado ayude, tienen más posibilidades de integrarse en el status quo que el Estado impone. Los que están al fondo vendrían a representar a quienes tienen un acceso pobre o nulo a la información, y a los que el Estado no tiene en cuenta.

¿Y qué pasaría si lo opuesto también es cierto? Los que están al frente, están sometidos a la autoridad del Estado, a su control. Deben comportarse bajo ciertas reglas que éste impone. La información puede ser una manipulación, un engaño, diseñada por el docente, para convencer a los que están al frente que el mundo funciona de una cierta forma. Los que están atrás, al fondo, pueden crear su propia versión de cómo funciona el mundo, sin que un Estado los vigile ni los detenga.

El paso por el aula ya imprime ciertas estructuras, pero no son una cuestión fija, debido a la misma complejidad de las estructuras socio-políticas. Pero existen tales estructuras. En el primer caso, podríamos estar hablando de una situación de privilegios económicos, dónde el Estado te beneficia, y al mismo tiempo provee las herramientas necesarias para alcanzar los objetivos que el Estado requiere, siendo “los del fondo” quienes no tienen esas posibilidades y han sido abandonados por el Estado. Sin embargo, en el segundo caso, vemos cómo el Estado, a través de sus herramientas de control, disciplina a los ciudadanos, les convence de cómo debe ser su actuar, mientras hace la vista gorda a otro sector de la población, la cual crea sus propias narrativas.

Vamos a los factores en sí: Las calificaciones, El Estado, La estructura, La información (visto de forma práctica, podemos también llamarle herramientas facilitadoras).

En los sistemas de gobierno, no existen las calificaciones per se, existen sanciones si se desobedece la ley, pero no hay recompensa por acatarlas. De hecho, un Estado puede estar penalizándote de alguna manera incluso sí acatas sus reglas. Sin embargo, si por infringir la ley se obtienen significativamente más ganancias que perdidas, entonces, de forma realista, nada lo detendría, especialmente si el Estado lo permite o también saca alguna ganancia de ello. Entonces la ley se aplicaría para algunos, pero no para otros.

El Estado (anteriormente representado cómo el docente) tiene sus propios intereses y sus propias reglas a los cuales el resto debe adaptarse. La forma en que éstas reglas se aplican dependerá de quienes estén organizándolo. Prefiero no decir que los gobernantes “tienen poder”, por razones que ya se han mencionado anteriormente, sino que organizan. Toda persona tiene poderes, pero los gobernantes (organizadores) gozan de estos poderes también (especialmente poder capital, poder oral y poder estético), funcionando entonces de la siguiente forma: Quién tiene mayor poder capital, va a tener más posibilidades de generar más información de forma masiva sobre quien es, utilizando una estética distintiva y usando su labia. El resto de los poderes, si carece de éstos, podrá adquirirlos. En resumidas cuentas: Las elecciones no se tratan sobre quién tenga mejor capacidad organizativa para garantizar el desarrollo de la población, sino sobre quien luce más su traje mientras suelta palabras endulzantes. Posiblemente cualquier otro ciudadano tenga mejores capacidades para organizar y orientar un estado, según los requisitos ya mencionados, pero estos nunca pisaran una casa de gobierno, y si ha sido manipulado lo suficiente, tal vez ni siquiera lo quiera.

La estructura, entonces, se mantiene en rigor por las mismas personas que saben que otra estructura no les beneficiaría.

En términos de información, o herramientas, para posibilitar el desarrollo, tenemos que desprendernos de la idea de que todo el mundo es igual. La igualdad es conceptualmente un ideal. Por supuesto que no todas las personas son iguales, ni tienen las mismas condiciones materiales, intelectuales, psicológicas y demás etcéteras y para tener una visión más realista de la sociedad, no podemos permitir que se pueda hablar de una hegemonía dónde una masa absorbe a otra, y, por lo tanto, si no son iguales según las condiciones de la mayoría, “son otros”, dejados de lado, debido a que poco esfuerzo se ha hecho para integrarlas o entenderlas. Se puede, por supuesto, pensar y proveer las condiciones necesarias para el desarrollo de toda la sociedad, aquellas que faciliten la vida en lo posible. En éste sentido, la imaginación y los recursos materiales son el límite.

¿Por qué la estructura no puede ser otra? Anteriormente, utilicé la estructura canónica del aula, sin embargo, ¿Por qué no pensar en un aula dónde los alumnos rodeen al docente en un círculo? ¿Por qué no pensar en la misma estructura, pero el rol de docente es intercambiado por los alumnos? ¿Por qué no pensar en un aula sin paredes? ¿Por qué no pensar en otras formas de calificación?

Para que la justicia sea tal, tiene que estar en conocimiento de todos y aplicarse a todos. Las personas deben saber de justicia y leyes a lo largo de toda su trayectoria educativa. Para que la organización de una sociedad sea justa, quien la organiza también debe someterse a esa justicia. No estoy hablando simplemente de leyes, sino de condiciones estructurales.

Para que un sistema funcione de forma democrática, tiene que haber pluralidad. Para que esa pluralidad ocurra, el Estado debe permitirlo, ya que todas las decisiones pasan por quienes organizan el Estado (Hablaré más en profundidad sobre esto en el capítulo siguiente).

¿Por qué no pensar, también, además de promover lo que en pedagogía se llama “refuerzo negativo” también un “refuerzo positivo” a los ciudadanos? Creer que un refuerzo positivo es tener un derecho básico, es tan falaz cómo decir que un alumno debe agradecer por siquiera tener un pupitre. Se debe tratar a los ciudadanos cómo niños pequeños, con cuidado, con cariño, y con recompensas que le hagan saber que su esfuerzo vale la pena.

En el caso de infringir la ley, también deberían tenerse otras cuestiones en consideración, tales como el background de la persona. ¿estaba en su conocimiento la ilegalidad de sus actos? ¿Qué lo llevaron a cometer ese acto? ¿Por qué no pensar en evaluaciones psicológicas profundas sobre la persona para, luego, tener un mejor panorama sobre cómo puede ser reinsertada en la sociedad? No es “apañar” criminales, porque en la justicia existe lo que se llama “presunción de inocencia”, y debido a esto, la persona en sí (que por cometer un delito no deja de ser persona), debe ser tomada en consideración. También debe ser tomado en consideración si tales delitos siguen ocurriendo, debido a que muestran una clara falla del sistema socio-político. En la Magistercracia no hay “personas buenas” y “personas malas”, ya que no se maneja con esos valores morales. Si varios alumnos fallan en aprender lo mismo, en la misma forma, el problema siempre es el docente. El sistema judicial debe ser un sistema de reparación, no de simple aislación o castigo. Cada persona que está cumpliendo una condena, en la Magistercracia, debe buscar enmendar su error, se debe procurar que lo sepa. Cada uno de estos debe tener su desarrollo no solamente vigilado, sino también guiado, ya que muchos de estos pueden estar sufriendo alteraciones psíquicas o intelectuales los cuales vieron truncado su desarrollo, y aún en confinamiento, producen conocimiento, generan conexiones con otros, y pueden aprender.

¿Se asume, entonces, que todo el mundo puede redimirse? No necesariamente, ya que la redención es algo que debe ser querido. Puede ser que ocurran casos llamados “irredimibles”, los cuales no podrán integrarse al resto de la sociedad. Éstos casos deben ser aislados, por supuesto, en instituciones que funcionen de facto como cárceles, dónde tengan una estructura propia para, al menos, tener el menor número de incidentes posibles y al mismo tiempo garantizar ciertos derechos básicos. Estamos hablando, después de todo, de personas que no pueden funcionar cómo el resto de la sociedad, pero se debe garantizar que sea el menor número posible, por eso también, existe el sistema reparador, ya que el hacinamiento sólo “porque sí” es inaceptable.

Capítulo 6: La escuela (estructura)

“Un niño no crece en sólo un hogar” –proverbio Bunyoro

Para garantizar que todo ciudadano goce de lo que necesita, es necesario que crezca en un ambiente propicio, asegurar que su crianza sea fructífera. Sin embargo, eso entra en conflicto con la existencia de las familias cómo se han diseñado culturalmente durante años. Las instituciones cambian con el paso del tiempo según el desarrollo de la sociedad y las tareas necesarias para su funcionamiento. La propia idea de familia ni siquiera es eterna, también ha sido construida y fomentada, en concordancia con el derecho a la propiedad privada.

De la misma forma que una casa es tu propiedad, también lo es tu familia. De tal forma que nadie puede irrumpir en tu casa, nadie puede interferir en cómo tratas a tu familia. Llevándolo al plano de la empresa, ¿No ocurre acaso lo mismo en la relación de los trabajadores con sus jefes, dónde de forma que se podría considerar feudal, los empleados están atados a los dictámenes de los dueños de la empresa, hasta el punto de ni siquiera poder decidir que es lo mejor para todos los trabajadores, siendo que el esfuerzo es distinto, todas las partes necesarias, y la cantidad de trabajadores en cierto sector es más numerosa pero vulnerable en comparación con su contra-parte? De la misma forma, si alguien comete un acto ilícito, la propiedad privada puede ser pasada por alto, de la misma forma, se debería garantizar lo mismo para los miembros de la familia. Se presupone que toda persona debe ser responsable de su progenie, al mismo tiempo que se admite que nadie está preparado para ser padre. ¿acaso el hecho de concebir cambia este hecho? ¿Acaso es admisible aún, en el siglo XIX, dónde hay proliferación de conocimientos sobre el funcionamiento humano en sociedad, la excusa de que nadie sabe cómo ser padre?

La crianza de los hijos es fundamental y de suma importancia, ya que, de no hacerse de la forma correcta, informada, con la contención y enseñanza necesarios, tiene como consecuencia un ciudadano en contra de sus semejantes. De ser así, y si queremos alcanzar una sociedad democrática, permitiendo la posibilidad a las personas de organizar un Estado, caemos en el incomoda posibilidad, siempre ocurrente, de elegir a alguien que gobierne, pero destruya el estado, ya sea por incompetencia o por propio interés. Cómo es criado cada ciudadano, entonces, tiene el potencial de mejorar la sociedad, o destruirla.

Siendo este el caso, existen muchos orfanatos, niños ultrajados, malnutridos, adultos disfuncionales o con traumas, y demás ejemplos, que muestran un fracaso cada vez más profundo. Si la sociedad va en decadencia psicológica, también lo hace su capacidad de razonamiento, afectando la generación de conocimientos. Esto tiene cómo consecuencia un sistema educativo que debe adaptarse a la insuficiencia, aseverando aún más la generación de conocimientos. A menos conocimiento, más facilidad tienen de ser manejados por tiranos.

Sin embargo, existen muchos profesionales y eruditos de la crianza que podrían extender sus servicios a la crianza, y con un Estado velando por ellos y a quienes crían, podrían ser provechoso incluso sobre mejores métodos de crianza. Se podría garantizar también vías legales válidas para garantizar que un miembro de una familia pueda emanciparse de ésta, teniendo la opción siempre disponible, siendo éste un método para salvarse, si sabe que ésta en riesgo, y cómo motivador para los adultos responsables de tener la voluntad que se necesita para la crianza.

Los orfanatos no deben ser el lugar de depósito de niños abandonados, sino que deben ser los lugares donde los niños ya tienen una familia. El estado cuidando a sus ciudadanos desde temprana edad, con gente especializada asisitiendo a las familias incluso desde el momento del parto. Desde que nacen, deberán ser cuidados por profesionales de la salud, tanto física como psicológica, incluso encontrando un nuevo rol dentro del Estado. Esto no significa que sus progenitores renuncien a ellos, puesto que entendiendo la conexión humana que podría forjarse entre estos, sino que es una tenencia compartida. Éstos especialistas, velando por la crianza de los hijos, y asegurándose que las familias, compartirían la tenencia, y visitarían periódicamente cada hogar para asegurarse que todo esté en orden. La separación de alguno de los miembros del grupo familiar debe ser tomada como ultima instancia.

Dónde comienzan a crecer, es dónde comienzan a desarrollarse y a aprender, rodeado de sus pares de similar edad. Hasta ese entonces serían evaluados y entonces asignados a sus aulas para empezar a aprender con otros niños de su misma capacidad, siempre teniendo en cuenta los distintos tipos de habilidades variadas que una persona puede alcanzar. Para garantizar ésta estrecha relación con su entorno, las escuelas deben multiplicarse, y extender sus servicios. Estas escuelas no son solo centros educativos, sino también centros comunitarios.

Mencionado anteriormente, las “aulas” referidas son también una expresión simbólica. No es un espacio físico, sino un espacio virtual, referido a los lugares donde los ciudadanos estarán aprendiendo. ¿Porque debería ocurrir siempre la formación dentro de cuatro paredes y siguiendo el horario de un timbre? No debería interesarnos la sistematización tipo fabrica, la cual ha quedado anticuada y no ha podido resolver las necesidades educativas y espirituales de los alumnos. Los maestros serán varios, pero siempre tiene que haber alguien que los alumnos sepan que pueden contar, una figura que podría llamársela “rectora”. Él número de alumnos a los que manejará no debe ser excesivo, puesto que, si fueran demasiados, perdería perspectiva de quienes son, para convertirse en simples caras anónimas, lo cual debe ser evitado.

Si queremos pensar en la magistercracia propiamente dicha, tenemos que pensarla desde la escuela, pero atreviéndonos a pensarla desde una perspectiva que no aliente ni reproduzca las mismas relaciones de poder entre alumnos-maestros. En una era digitalizada, el maestro ya no es quién proveé la información. Su rol ya no es el de figura de autoridad que todo lo sabe, su rol deberá ser el da la figura que guía en cómo mejor procesar, analizar, comparar y crear información. Los alumnos ya no serían considerados faltos de conocimientos, puesto que sobre cualquier tema particular que forme parte de su interés pueden adquirir conocimiento fácilmente si los recursos lo permiten, sino que serían considerados discípulos, con una forma de organización del aula que les permita a sus integrantes tener más control sobre qué y cómo se enseña. Cómo se ha explicado anteriormente, ésto deberá facilitarse teniendo un docente a cargo no más de quince alumnos, manteniendo el número reducido, y de esa forma tener un lazo más estrecho con los mismos, puesto que desde la confianza sólo se podrá llegar a nuevos entendimientos, en vez de una investidura artificial cómo lo es el rol del profesor que lo que pide es obediencia y repetición. Las dinámicas del aula son un reflejo de las dinámicas en la sociedad.

Los alumnos desde temprana edad deben ser enseñados que poseen los poderes, y que deben saber cómo manejarlos, deben saber cómo defenderse, cómo hablar, cómo escribir, cómo administrar, cómo poder lucir bajo sus términos, cómo moverse, cómo es su cuerpo, cómo pedir ayuda, cómo expresarse. Añadido a esto, al ser más avanzados de edad, su formación ciudadana, la cual incluiría cómo se ha mencionado antes, la justicia y la ética, y aprender habilidades manuales útiles, entre las cuales se encuentran la sastrería, carpitenria, electricidad, herreria, producción de alimentos y manejo de armas de fuego. Desde que nacen, tienen una cuenta de ahorros personal, la cual sólo puede ser accedida para ellos, y la cual, con el paso del tiempo, sus ahorros aumentan ya sea por su rendimiento escolar, o por simplemente existir. Hasta llegar a la mayoría de edad, para lo cual necesitan examinación y evaluación, podrán contar con el capital necesario para elegir que hacer con la misma, garantizando entonces que, de alguna forma, todos tengan un punto de arranque al terminar su educación.

Mencioné en el párrafo anterior que saberes deben adquirir los alumnos, sin embargo, debido a que se busca no sólo estrechar sus lazos con la comunidad, sino a ser complementarios con ésta. Esto quiere decir, que si un alumno no desea aprender cierta habilidad, otro alumno sí. De esa forma, si una persona carece de una habilidad, puede pedir la ayuda de otra. Si bien estos saberes son optativos, los docentes deberán al menos hacer el esfuerzo de que los alumnos tengan un interés en la misma.

Una vez graduado de la escuela, puede hacer su vida de forma libre, con la esperanza de que éste haya sido un ciudadano criado para estar comprometido con su comunidad, en busca del conocimiento y capaz de velar por sí mismo.

De esta forma, las escuelas toman un papel más protagonico, y se aseguran del bienestar de sus comunidades, puesto que las mismas comunidades tambien velan por las escuelas. En las mismas funcionaría un sistema democratico dónde se pueden organizar asambleas para antender sus necesidades. Las mismas elegirian delegados los cuales no son más que vocales, obedeciendo a las demandas de su gente.

En el plano de educación superior, están las universidades, dónde salen todos los docentes. Todas las carreras son, además, profesorados, dónde quienes egresan no solamente son profesionales en su area, sino que también pueden dar clases de aquello en lo que se formaron, y además salen con los conocimientos necesarios para enseñar en su día a día. Es en las universidades, además dónde los docentes que trabajan en las escuelas se reportan en caso de necesidad de asistencia o dónde discuten mejores formas de enseñanza. Es, además, debido a la cercanía que tienen con sus comunidades, dónde aquellas personas delegadas se reúnen para organizarse y atender las necesidades de sus comunidades. De éste modo funciona cómo una forma alternativa al de municipalidad, dónde las propias organizaciones vecinales ayudan a sus vecinos en caso de necesidad.

Los organismos estatales (ya sea ministerio, departamento, etc.) cuyo enfoque sea la educación debe tener en cuenta todos éstos requisitos a la hora de pensar que tipo de escuela están proyectando. Cada ciudadano que haya pasado por la escuela deberá tener la opción de la indepedencia economica, conocer sus poderes y tener una idea minima de cómo utilizarlos, crecer en un sector de su ciudad que esté cuidado por sus vecinos, y tener las herramientas para el manejo de conocimientos.

En lo que respecta al sistema productivo, sería recomendable que incluso en estos espacios se incluya el sistema democrático, facilitando la toma de decisiones entre los trabajadores y los miembros de su comunidad. Con respecto al trabajo, adoptando la forma aúlica antes mencionada, serían los trabajadores en conjunto con los patrones quienes decidan, como mínimo, pero no reducido a, los sueldos.

El tipo de gobierno necesario para la Magistercracia no sólo es federal, sino también parlamentario, dónde ciertos aspectos necesarios para el mantenimiento de la sociedad y el estado son tratados por un numero pactado de personas, las cuales no tendrán un beneficio extra por ejercer su profesión.

Que decisiones deben ser tomada las decidirán los propios habitantes, dónde periódicamente, con tal de mantener los conocimientos siempre presentes, asistirán a una junta ciudadana a discutir los temas necesarios y las elecciones, y buscar la asistencia necesaria ya sea la de expertos o de otros habitantes de otras unidades federales, o representantes internacionales. En un escalón más alto, están las asambleas provinciales, dónde tanto los dirigentes de las universidades cómo los delegados decidirán quienes irán en representación, don derecho de la población a ser removidos si no se encuentran a la altura de la tarea, es por esto que la participación ciudadana y política es no solo impartida en la educación secundaria sino también en las universidades en cada carrera. Sólo con estos estudios aprobados y con la aprobación de sus conciudadanos, podrán ser candidato.

En las asambleas provinciales es donde se tratarán las cuestiones legislativas y ministeriales, las cuales son jurisdicción de cada provincia, funcionando entre si como Estados. También son responsables en la elección de candidatos para ser representantes en el Consejo Ejecutivo cuando ocurra la necesidad de elecciones, y siendo éste el caso, la población decidirá quienes son electos. Con respecto al Consejo Ejecutivo, este se compondrá de un numero limitado de miembros, dónde serán asesorados por especialistas de cada área ministerial, estos asesores son elegidos por las universidades, las cuales están sujetas a la decisión de sus ciudadanos. El mismo Consejo existe para mantener la confederación de provincias unidas, pero no funciona cómo un poder central. Las mismas provincias se gobiernan a sí mismas. El consejo Ejecutivo funciona más bien para acatar las ordenes de las mismas. Los integrantes del Consejo sólo organizan, pero no toman las decisiones.

Sobre el tema de la violencia, no podrá ser ejercida directamente por el Estado, sino que es una rama más del estudio de la justicia, impartida para cada universidad. Cada ciudadano, al ser instruido en el uso de su propio cuerpo, también se le enseña a reducir a otros en caso de necesidad, por lo tanto, podrán asistir a un colegio especial dónde podrán ejercer cómo policías vecinales, y sí así lo desean, continuar su carrera y unirse al ejército. Es necesario cuidar cada aspecto de ésta formación profesional, puesto que debe evitarse que estos ciudadanos hagan abuso de su poder. Aun así, cada ciudadano debe saber defenderse. Ésta policía vecinal, no sólo ejercerá de policía, sino que actuará como representante de cada vecindario, a dónde los ciudadanos puedan recurrir en caso de necesidad o inquietud para ser llevado a la junta ciudadana en las escuelas. En concordancia con esto, el sistema judicial permite cierto grado de violencia, pudiéndose, en caso de encontrarse con un organizador corrupto, poder removerlo por la fuerza y ser juzgado debidamente, siendo esto valido constitucionalmente.

Finalmente, una vez llegada a cierta edad avanzada, los ciudadanos se jubilan, y todos tienen ese mismo derecho. La jubilación viene incluida, de forma opcional, una persona que asista al jubilado, un asistente terapéutico que cuide de la misma.

Conclusión

Esto no es una utopia, de hecho, no me atrevería a asignarle un valor moral a tal sistema. Tendrían sus propios problemas y sus habitantes serían muy distintos a nosotros. Es una alternativa, una añoranza, un futuro, es algo que no es esto. Surge de la propuesta “hay que atreverse a imaginar el futuro”. ¿Cómo puedo imaginar el futuro, si no es resolviendo cuestiones que nos han atormentado por siglos, cómo es el tema de cómo nos relacionamos los unos a los otros, y nuestra relación con el conocimiento? Imaginar otra realidad es difícil, y aún más, imaginar cómo es llegar a esa realidad, es más difícil aún. Éste es un sistema dónde la participación política, el avance científico y el desarrollo de sus individuos sean las bases de la sociedad.


[1] Intencionalmente estoy pasando por algo el hecho de que la familia tradicional nuclear se refiere a específicamente un hombre cis y una mujer cis. Si bien el derecho al matrimonio igualitario existe, siempre es entre dos adultos, asegurando la continuidad de la institución en el tiempo.


Material audiovisual recomendado:

Lectura recomendada:

Pedagogía de la autonomía, Freire

El principio federativo, Proudhon

Cualquier interrogante que surga, refieranlas directamente a mí usuario en Twitter: @Nonbinarymaster.

No se entiende el género.

[Éste articulo tambien se encuentra disponible en el sitio nadarespetable.com, dónde mostraron suficiente interés en querer publicarlo]

Primero que nada, no sé si estoy cometiendo un error. Tengo pensando escribir sobre esto mismo, de otra forma, de forma narrativa en obras futuras. Sin embargo, me urge escribir sobre el tema, porque me parece que enriquecería hacer algunas aclaraciones al respecto de este asunto tan vapuleado.

Segundo, quisiera explayarme de la forma más simple posible, para que haya un entendimiento pleno de lo que quiero decir. De nada serviría si utilizo grandes conceptos e ideas complejas, no todo el mundo ha podido acceder a las herramientas necesarias para entenderlas. Eso también significa hacer que mis explicaciones sean largas, pero a la vez, didácticas, de tal forma que puedan entenderse. Sin embargo, referenciaré el material de lectura que me parezca pertinente para un mejor entendimiento sobre el tema.

“No se nace mujer, se llega a serlo”

-Simone de Beauvoir

Esa frase, estelar en el famoso libro El segundo sexo, publicado en el año 1949 por la famosa Simona, podría decirse que fue un antes y un después en lo que se refiere al feminismo del siglo XX, y más notoriamente en el siglo XXI, donde ha servido como bandera para el feminismo trans-inclusivo, para explicar muchas de las problemáticas que sufren todas las mujeres en una sociedad que, culturalmente, las ha posicionado en un lugar de servidumbre, “en segundo lugar”, al hombre. Sin embargo, me atrevo a decir, se ha quedado corto.

Vamos pasito a pasito, suave, suavecito.

Desde el campo de la antropología, en la rama del funcionalismo, cuyo exponente fundador fue Bronislaw Malinowski, se explica que muchas de las conductas que rigen la sociedad son dirigidas por sus instituciones. Para desentendides, en términos claros y burdos, con instituciones nos referimos a cómo se establece un orden con un propósito concreto. La familia, por ejemplo, es una institución, cuyo propósito es engendrar fetos ingenieros niños y educarlos para participar en sociedad y luego ocupar cierto rol dentro de ella.

Tal institución (que, en realidad, podría decirse, es una interpretación que ha sido arrastrada por generaciones dentro del ideario europeo a través de las tradiciones, y aplicada al resto del mundo como si fuera algo universal), ha tenido sus propias deformaciones con el paso de los siglos.

Podríamos decir, por ejemplo, que dentro del sistema feudal, la institución familiar dependía de tu clase social: Los campesinos tenían numerosos hijos para ayudar en los campos (mano de obra) y para asegurar la supervivencia de la familia (en una época donde no había salud pública, educación, o vacunas, los hijos morían de a montones por, no sé, un resfrío).

En lo que se refiere a la realeza, sin embargo, las dinámicas de la institución familiar variaban, debido a que lo importante no era tener un gran número de hijos, sino en tener un hijo varón – en realidad, el tener muchos hijos suponía un riesgo futuro, como innumerables guerras civiles entre hermanos a lo largo de la historia demostrarían. Mierda, fue esa una de las razones por las que se dividió el imperio romano, y solo eran dos pendejos -.

Durante las transiciones al capitalismo moderno, sin embargo, las dinámicas institucionales cambiaron: Estaba bien tener niños, sí, pero de tal modo que estos no fueran un gasto extra, sino más bien, una futura fuerza de trabajo. En ésta época, (para ubicarnos, plena revolución industrial), los niños no eran niños. El concepto de “niño” en realidad es una construcción más reciente. En esa época, los niños eran percibidos como “adultos en miniatura”. No fue hasta más tarde que comenzaron a contemplarse “los derechos del niño”, dentro de los cuales, uno que tuvo bastante controversia (y como sabrán, sigue sin ser muy entendido hoy en día) es el derecho a disfrutar de una infancia plena, dedicada a aprender, y no a trabajar, lo cual hoy en día se llama explotación infantil.

Introduciéndonos en el siglo XIX, comienza a prevalecer la imagen de “la familia nuclear” con roles bien definidos: El padre es quien trabaja y provee a la familia. La madre se encarga de parir hijos, criarlos y ocuparse del hogar. Y los niños deben ir a la escuela, institución de formación laboral. ¿Creen que los jóvenes de antes iban a “descubrirse” o “aprender a ser mejores ciudadanos”? No -bueno, sí. Ciudadano = trabajador explotado que se calla la boquita, iban a una simulación de una fábrica. El timbre del receso es era el mismo en una fábrica que en una escuela.

Tomemos algunos conceptos clave: Las construcciones socio-culturales, las instituciones (en especial las familiares y las educativas), los sistemas de producción (como los mencionados: feudalismo, capitalismo).

 Es indiscutible que Latinoamérica es heredera de ciertas ideas europeas que le fueron impuestas a la fuerza. Va todo en el mismo paquete: Somos herederos de un ideario anglo-centrista (O sea, que nos cuesta desprendernos de Europa). Y Europa, en sí misma, es heredera de Roma – por mucho tiempo más de un monarca, filósofo, clérigo, o cualquiera en situación de poder se hacían la paja pensando en que Roma “renacería”. Todo eso con la Iglesia detrás, un pilar cultural fundamental, porque cuando los imperios caen, las coronas pesan, y las cabezas ruedan, la gente se asusta, y la Iglesia siempre estuvo allí para contenerlos, darles consuelo, un propósito, y una explicación. La Iglesia Católica, a través de todas sus deformaciones, siempre tuvo ese rol de “normalizador”, y hasta fue por mucho tiempo “un filtro” de la historia (de qué debería ser recordado, y qué no).

Trivia Gay

Algo que no es muy recordado: ¿Sabían que Roma tuvo un emperador súper marica? Heliogábalo fue un emperador romano que estuvo cinco años en el poder, los cuales no estuvieron exentos de excentricidades. Tómense la molestia de investigarlo.

El caso romano de Heliogábalo sólo es un ejemplo que traigo para ilustrar que, a pesar de nuestra educación sobre cómo fueron ciertos procesos y situaciones históricas, siempre hubo maricas. Sin embargo, hoy en día se sigue diciendo con pudor que a los espartanos les gustaba darse por la cola. “¡Ay Lirio, no lo digas así, mi catolicismo me hace temblar cuando hablas en esos términos! ¡Llora el Niño Dios!”

Cualquiera sea el caso, no sería preciso referirnos a tales personajes históricos como homosexuales o trans, debido a que esa es una interpretación contemporánea. Más de una cultura a lo largo de la historia disfrutaba sin tapujos de libertad sexual, de relaciones afectivas múltiples, o de pasar de un género a otro. Tenían sus propios términos y definiciones para ello – incluso hubo sociedades donde existían cinco géneros simultáneamente. obviamente, eran distintas sus instituciones. Esto fue hasta que el mundo se volvió más globalizado, colonizado, y conectado. Las definiciones se volvieron universales, y nuestras ideas de cómo funciona el mundo fueron saneadas. La herencia de las ideas europeas tiende a ser totalizadoras, y no permite muchas modificaciones, ya que, si algo funciona (para algunos, los que están en el poder mayormente), ¿Por qué cambiarlo?

El orden establecido, en su mayoría, sigue marginando a las identidades transgénero/transexuales/travesti/como queramos llamarlas, porque van en contra de una cosmovisión y de un sistema de instituciones que, como dije antes, para algunas personas funciona. En lo que se refiere a la idea de género, por supuesto, no es una excepción, cómo no lo son tampoco el sexo y la genitalidad.

Epa, epa, epa, ve más despacio cerebrito.

Estudios modernos sobre la biología han teorizado y demostrado varias veces que el sexo es más complejo en el reino animal que simplemente decir “macho/hombre” y “hembra/mujer” (dichas denominaciones surgieron antes de que se formalizara la biología en sí), y que, incluso si removemos lo nominal, y nos centramos en lo cromosomatico, tampoco es simplemente “XX” ni “XY”, existiendo las combinaciones de 3, u 8 cromosomas, e incluso algunos dicen que hay más. De todas formas, ¿saben qué? Eso no importa. En la sociedad, digo. Nadie va por ahí preguntándole los cromosomas a la gente. Excepto psicópatas, claro está, (me robé ese chiste de Twitter).

Sin embargo, ¡Sí es un poco relevante! En el sentido de la generación de la genitalidad, claro está. Porque eso es en realidad lo que le interesa a la sociedad. Bah, no la genitalidad en sí, lo que interesa es si tenés una hermosa vagina fértil, lo demás es discutible.

Cómo dije antes, hay un orden establecido, ya he mencionado algunas de sus principales características, pero para no marearnos, resumiremos en patriarcal y capitalista. Ya mencioné antes cómo es necesaria la mano de obra, y cómo entra en juego la familia en esa lógica. Si tenemos en cuenta los ciclos de recesión capitalista, también fue necesaria la introducción de las mujeres en la fuerza de trabajo. Ya no alcanzaba con que solo un miembro de la familia trajera el pan a la mesa. Por supuesto, si las mujeres empiezan a trabajar, tienen que hacer trabajos de mujer.

Estaba hablando de genitalidad, y de repente estoy hablando de la mujer trabajadora. ¿me fui por las ramas? No del todo. A lo que estoy llamando “genitalidad”, mucha gente lo confunde con sexo. Bueno, es semántica, como sea. En lo que se refiere a este aspecto, cabe aclarar que hay también un orden, donde el útero fértil y su acceso (la vagina) y el pene fértil deben cumplir esos propósitos ya mencionados, y para cumplir esos propósitos deben cumplirse ciertos requerimientos.

Las personas nacidas con pene y con vagina son entonces sometidas a la crianza a cargo de las instituciones ya mencionadas. Si acaso hay alguna anormalidad con los genitales del individuo, incluso si no supone absolutamente ningún riesgo para la salud, se percibirán como un problema porque no dejará en claro qué rol debe cumplir. Esto le ocurre, por ejemplo, al 10% de la población, quienes son intersexuales. Sin importar qué, queda en manos de los padres “decidir” el rol del individuo, y por lo tanto, intervenir quirúrgicamente.

En el campo de la neurología, se ha encontrado evidencia que demuestra que los patrones neuronales del cerebro son diferentes en hombres y mujeres, tanto cis como trans. Esto es una simplificación, por supuesto, porque como escribe Sara Reardon en su artículoThe largest study involving transgender people is providing long-sought insights about their health:

“Los investigadores se debaten qué tipo de diferencias — Si es que las hay — existen entre los cerebros de los hombres y las mujeres, y muchos estudios respecto al tema han sido pobremente interpretados. Pero los científicos que estudian el género creen que la confusión puede ser parcialmente el resultado de una visión simplista de lo que son el sexo y la identidad de género. ‘No creo que haya algo cómo un cerebro de hombre y de mujer, pero es más como un continuo,’ dice Baudewijntje Kreukels, un neurocientifico en el Centro Medico de la Universidad de Amsterdam que trabaja con ENIGI.”

De ésta forma, si bien podemos relucir que hay una correlación biológica (pero no una naturaleza biológica) con el género, porque no está, tampoco “escrito en piedra”. Esto también sirve para entender cómo es que existen personas no binarias, si acaso los estudios se desarrollaban dentro del binario Hombre-Mujer.

Hablando de personas no binarias, ¿qué carajo con eso, eh? No se entiende.

Quisiera hablar primero sobre diferentes perspectivas: La antropológica, la psicológica, y la performativa. QUE ABURRIDO pensarás. Mi consuelo es que seré breve.

En muchas culturas, a lo largo del tiempo, ha existido lo que se ha llamado “tercer género”, este entendido como “otro u otros” géneros. No me voy a hacer un listado inmenso de todas las civilizaciones y culturas que lo tienen, está en Google, por favor. Debería ser conocimiento general ya.

Lo importante a rescatar de esto es: Ninguna persona está predestinada a ser hombre o mujer. Ni Siquiera “lo masculino y femenino” ha sido fijo durante la evolución de la propia cultura europea. ¿Vieron las calzas de Luis XIV? Eso, hoy en día, gritaría “trolo” por todos lados. Esos tacones, por dios, ni yo me atrevo a tanto.

Considerando lo psicológico, podríamos entrar más en detalle. Desde que nacemos, vamos absorbiéndolo todo para poder darle sentido a nuestro alrededor. Bajo ciertos mecanismos de castigo y recompensa, repetición, o idealización, se van asignando subliminalmente (para luego hacerse más aparentes) categorías de género a todo aspecto de nuestra vida, hasta el más banal. No es sólo en la vestimenta ni lo corporal, sino también en el lenguaje, la forma de hablar, la forma de pensar, nuestro color favorito, qué pareja buscar, los deseos, los sueños… Necesitamos de un orden para que el mundo tenga sentido, y para esto, se necesitan categorías. Se presenta como un problema cuando estas categorías son rígidas, y se produce un estancamiento en el aprendizaje. Éste es un tema de por sí bastante complejo que no involucra únicamente entender cómo funciona la identidad de género.

Hablando de categorías, dentro de la comunidad LGBTQ+, desde sus origines, se han ido formando ciertas características propias de su origen geopolítico, el cual es anglosajón. Se destaca que las orientaciones sexuales son aparte de la identidad de género, la “T” representando a toda persona trans, y las siglas “Q+” para Queer (que vendría a ser muy similar a lo en Sudamérica se le llama “marica”) para intentar representar a más personas que no sean Gays, Lesbianas, Bisexuales o Transexuales.

Tenemos que entender, por supuesto, que las siglas fueron creadas como un estandarte político para luchar por derechos que se les negaban a estas personas por tener una sexualidad/ identidad que no sea cis-heterosexual. No son categorías creadas con el mayor rigor científico ni son necesariamente categorías donde podrían entrar todas las personas. Esta estructura no concibe que haya personas trans y lesbianas, por ejemplo. Lo toma por partes, como si hubiese una duplicidad en ser lesbiana y ser trans. No toma tampoco en cuenta las cuestiones de clase y de color. Pero bueno, como surgió en un país que controla grandes medios de producción (audiovisual), se fue extendiendo y se fue implantando en otras sociedades, sociedades que ya tenían a, cómo les diríamos hoy en día, sus “putos” y sus “travas”, tal vez con otro nombre, ahora los clasificaban de esa manera. La palabra “travesti” ya existía antes de que cayera “transexual”, al igual que “marica”.

Esto ya entra en el tema de lo performativo, que debemos separar de las categorías anteriormente presentadas. Sabemos que “trans” se refiere a “transexual”, sin embargo, se han llegado a ciertos consensos dentro de la misma comunidad, dónde es preferible y más correcto usar transgénero, debido a que no hay una transición de un sexo a otro (lo cual es imposible, porque, recordemos, estaríamos hablando de literalmente cambiar nuestra estructura de ADN), sino más bien de un género que fue asignado a otro auto-asignado, y cuya auto-asignación se alineará con el contexto de quien se nombra. Por más problemático que suene esto, me explayo:

Entonces, una chica puede en realidad ser un chico trans, porque “chico” está reconocido dentro de su contexto social y cultural, y entonces, alguien que no es trans, es cis, porque se deja de ser cis en el momento que sos trans, o que te declaras trans, y comenzás un proceso de “transformación”, donde debes dejar ir ciertos miedos y categorías para “educarte” en otros, porque son los que traen un mejor desarrollo y mayor armonía. Nadie puede desarrollarse en, por ejemplo, hacer su tarea de matemáticas si estás pensando todo el tiempo en que sos una persona horrible, indeseable, deforme y enferma cuando en realidad, ups, sos trans y todo este sufrimiento te lo pudiste haber ahorrado.

La categoría “Trans” también se refiere, no sólo a hombres y mujeres, sino a personas no binarias (si agarran la bandera trans, las personas no binarias son la raya blanca). Ahora, tenemos que hacer una pausa en el conflicto, donde nadie puede parece ponerse de acuerdo.

Como ya nos cansé diciendo anteriormente, el punto es que la identidad existe por dentro de las personas y se forma de diferentes maneras, y que estas estarán de acorde a la norma. En una sociedad donde se recompensa/direcciona ser heterosexual va a haber muchos heterosexuales – básicamente y a lo muy bruto, para que se entienda, no es tan así, pero es más o menos así – y estas recompensas si bien son sociales también son culturales y puede que hasta biológicas, pero nada está grabado en piedra. Ahora, ese hombre que estás viendo podría ser una mujer. ¿Te asusta no? Relajate, es hermoso.

Pero para ser aceptada como mujer dentro de la norma, tiene que intentar serlo. Acá vienen los problemas. Ay mamita… que si te tenés que hormonar, que si te tenés que poner tetas, que si tenés que ser deseada por hombres o por mujeres porque capaz sos heterosexual o bisexual o gay o lesbiana – qué te tenés que poner, qué tenés que decir, en qué tono decirlo, que no te alcanza la plata, que te echó papá porque te gastaste toda la plata en estrógenos y ni siquiera eran los correctos porque el médico no te quiso ver porque no está especializado y ahora te estás convirtiendo lentamente en una mandarina…. ¡UF! Me cansé. Es cansador.

Sin embargo, todo el mundo lo hace, no sólo las personas trans. Todo el mundo tiene un conflicto interno constante con el exterior para encajar. El tema de las personas trans es que la sociedad no sabe dónde encajarlas, y, por lo tanto, es mejor que no existan. Obviamente, las personas trans, inteligentes en el arte de sobrevivir (bueno, no miren las cifras de asesinatos y suicidios, digamos que sí), entienden que deben comenzar un ejercicio de militancia por los crueles roles de género que oprimen a una sociedad desigual, y a la vez asimilarse dentro de la misma.

Las personas trans no solo se transforman a sí mismas, sino que su presencia va transformando el mundo a largo plazo. Con cada una ayudando a la otra, o al otro, o a le otre.

La pregunta “Quién soy” es universal, no le pertenece a un grupo o persona particular, se la hará todo el mundo. Y tenemos que permitirlo, sino, vamos a tapar el sol con un paraguas gigante para que la gente use energía nuclear en todo momento, haciéndote más rico, para que luego te dispare una bebé en un estacionamiento.

Representación grafica de lo que pasa cuando no le permitís al resto tener dudas espirituales sólo porque tienen pija.

En todo proceso de transformación, habrá instancias en las que no todo se verá muy claro. En esto debo hacer énfasis: depende mucho del contexto de la persona. Cómo sabemos, no todo el mundo tiene los mismos recursos materiales (ni el mismo metabolismo) para generar exitosamente la imagen que desea exteriorizar. Por eso, una persona con vagina de clase baja, de color, que va a cierta escuela, tiene ciertos intereses, etc. tendrá otras experiencias que una persona con pene de clase media, obesa, con distinta ubicación geográfica, distinto sistema educativo, distinto país, etc. al momento de comenzar el acto performativo de “ser trans”. Salirte de las categorías duras “hombre”/ “mujer” es un trabajo, y ni siquiera se nos está pagando, maldita sea.

Entonces, comienzan procesos diferentes. Debido a nuestra cultura sudamericana, todo cuerpo masculino que manifiesta varias señales de feminización es denominado coloquialmente como travesti. Si bien ésta categoría no existe en el origen del LGBTQ+, se la añadió entiendo que cualquiera que transita por ese proceso y lo continuará haciendo durante toda su vida, es trans. Travesti trans. Sin embargo, debemos entender también que dentro de la categoría “travesti” existen diferentes fenómenos. Muchas travestis dicen no ser hombres ni mujeres. Otras dicen que son mujeres travestis. Entonces tenemos un contexto donde co-existen mujeres cis, mujeres trans, mujeres travestis y travestis. Es entonces que lo “mujer” aparece más como un proyecto que como una vivencia propia que ya está experimentando la persona. “Seré mujer, si tengo tal apariencia”, pero también tenemos experiencias donde gente trans dice “ya soy mujer, siempre fui mujer”. También debemos añadir concepciones como “se és mujer cuando se menstrúa” y “me siento realizada cómo mujer al tener un bebé”.

Nadie va a decir “me siento mujer al reparar el motor de mi auto”, aunque sí hay hombres que dicen “me sentí hombre al tener sexo”. Bueno, querido, eso es realizarse como escorpiano, no cómo hombre. ¿Malisimo el chiste?

Redoblamos la apuesta: Existen mujeres no binarias o personas no binarias que primariamente muestran una codificación femenina – normalmente las personas con pene hacen esto, las personas con vagina deben verse obligadas a “masculinizarse”.

¿Qué ocurre entonces? Que se está creando un espectro entre hombre y mujer que antes no existía, un largo camino pavimentado por cada persona trans que lo transita. Él genero se difumina. De lejos pareces hombre, pero de cerca pareces mujer. Hoy tu maquillaje (o no tenerlo) te hace “parecer” un género que no sos. Tu forma de hablar, tu forma de mirar, todo en una búsqueda por la androginia.

Es en este lugar, ésta búsqueda, que puede existir una forma “performativa” de ser una persona trans no binaria, en todos los sentidos posibles que la persona empiece esa búsqueda. Una persona que el sistema no pudo adoctrinar para categorizar exitosamente cosas como de hombres y mujeres y/o tomarlas como propias. Teniendo que “ser trans” desde el momento en que se da cuenta que no es de su género asignado al nacer, pero en un proceso distinto para expresarlo en su performatividad. Si fuera acaso “hegemónico” que los hombres usasen vestidos, entonces las personas que quieren usar vestidos y no son hombres lo tendrían más fácil, simplemente porque los hombres tienen más peso social.

Es por eso que hay que tener precaución al hablar de todas las personas trans como “un solo grupo”, y tal vez no necesariamente seguir a rajatabla denominaciones extranjeras que sirven como escalón, pero no son la escalera. Tal vez hay muchas formas de nombrar lo mismo, y algunas son más preferibles que otras en ciertos contextos y por distintos motivos. Lo que entendemos como trans no-binario puede ser puede ser referido con otras palabras que ya existen desde otro lugar, tal vez más apropiadas. Lo importante, de todas formas, es qué se quiere conseguir con ese reconocimiento político.

Como sea, he dicho demasiado, y de todas formas, sólo es mi visión, y cada persona trans tiene la suya, también, porque se trata de sus vivencias, las cuales exteriorizamos para que se nos entienda, se nos reconozca como personas, y no seamos condenados a la desigualdad sistemática.

Así que abracémonos, porque se nos viene cruda.

Las novias de los viejos

Aclaración: Hace un mes atrás me ATREVÍ A OPINAR a través de un articulo relacionado al deseo de hombres mayores que salen con mujeres jovenes, tal artículo estaba intencionado para ser publicado aquí, sin embargo, porque me gusta recibir atención, lo publiqué en Nada Respetable, para eventualmente publicarlo aquí también. Nada eso. El artículo en cuestión se encuentra a continuación:

Primero debería hacer un mea culpa, además las anécdotas rompen el hielo. Éste mismo año, bajo la influencia del alcohol, sostuve que una persona que se pone en pareja con otra, habiendo una diferencia de diez años de edad, debería ser multada. Una amiga en igual condición de ebriedad (y feminista, no es menor el dato), me dijo “qué horror, sos el enemigo”. Hoy en día, nos reímos al respecto. Más me río yo, debido a la vergüenza que me produce.

Sin embargo, muchas personas, al parecer, sostienen firmemente esa postura, estando sobrias. Siempre es motivo de discusión el tema de que “los hombres salen con mujeres mucho menores a ellos”. Planteándolo, no como una problemática “a resolver”, sino como otro clavo en el ataúd de “los hombres”, en general. Se alinea con cierta rama del feminismo que ve a los hombres todos como antagonistas irredimibles en la narrativa social: “Son pedófilos, un día salen con una de veinte, mañana seguro con una de quince”. 

Como ejemplo siempre se utilizan hombres famosos (hombres a los que pudimos, a lo largo del tiempo, hacerles un historial de con quiénes salieron). El tema de la edad de Camila Canicoba (18 años) y de su pareja, Gastón Pauls (47), salió a la luz recientemente. Esta es la última manifestación de una discusión que, en realidad, nunca se fue. Esta gráfica sobre Leonardo Di Caprio es un ejemplo:

En promedio, en lo que se refiere a la población occidental, al menos, los hombres (en su mayoría, Not-all-men acá) eligen a su pareja heterosexual dentro de un rango de edad que no llega a superar los treinta años. Las mujeres, por otro lado, van eligiendo una pareja más o menos acorde a su edad a lo largo de su vida. Pero esperen, estamos hablando de parejas heterosexuales, ¿Ocurrirá lo mismo con otro tipo de parejas?

Al parecer, siguen el mismo patrón de comportamiento. Los hombres homosexuales tienden a casarse también en rangos de edad diferentes, aunque la diferencia de edad es menor. Las lesbianas suelen casarse con mujeres no muy lejos de su propia edad. Las personas no binarias podemos entrar en uno u otro campo, porque non-binary es un término paraguas, y además porque somos tramposes.

Pero, ¿Vieron? El problema son los hombres… o tal vez… sea una cuestión referida a los métodos de producción.

Ok, ok, ok. Primero, no hagan esa expresión, al menos déjenme plantear la idea. Segundo, el internet es un campo anárquico y puedo decir mi opinión, que, al fin y al cabo, será mía. Estoy dispueste a que me cancelen. Tercero, no soy la primera ni la última persona que lo dice. No voy a hondar en el análisis Freudiano que se podría hacer de tener relaciones sexuales con alguien que podría ser tu padre, o una figura a quien proteger, o ahondar en el mandato heterosexual que hay sobre eso.

Primero pensemos, ¿Por qué los hombres, mientras más mayores, prefieren más fuertemente a la gente joven? Miremos nuestra propia cultura, la cual está atravesada por productos audiovisuales, que son un perfecto “naturalizador” (quiero decir, presentan ciertas condiciones como “naturales”, y, por lo tanto, inescapables). Hay un sinfín de series, programas de televisión, películas, (y etc.) donde el protagonista, si es un varón, es heterosexual y además su interés romántico será la rubia despampanante pero graciosa y dulce. 

Incluso en los videojuegos, las co-protagonistas o las villanas deben tener un pronunciado escote y unas largas piernas. (A modo de pregunta, en comparación, ¿Cuantas mujeres en los videojuegos son final bosses? Y en el caso de serlo, ¿qué tanto podemos verles las tetas?) Sí, sí, es patriarcal, pero ligado íntimamente a la necesidad de vender. En éste caso, se trata de vender una idea, y deberíamos preguntarnos, ¿Quiénes se están beneficiando tanto de ésta idea? 

Concentrémonos ahora en la mujer. Ya hablaré de personas del mismo sexo. Los heteros van primero porque si no se enojan. No es tampoco sorprendente lo que diré, pero la imagen de un cuerpo juvenil en la mujer vende, y mucho. Las mujeres mayores inclusive, deben adquirir ciertos rasgos de elegancia para no estar “arruinadas”. ¿Tu tía Zulma que tiene ochenta, pero tiene que andar con un bastón para caminar? Asquito. ¿La madame que tiene sesenta, pero gastó gran parte de su fortuna en tratamientos cosméticos, abrigos de piel lujosos y cirugía para parecer, como mucho, de treinta? Sexy, hasta empoderante. ¿Vieron cómo traje a la luz, también, el poder adquisitivo? No es un dato menor tampoco.

Las empresas que se encargan de producir contenido audiovisual no están nada más ni nada menos que dirigidas por hombres con plata que tratan de mantenerse jóvenes. Seguro han escuchado de la crisis de los cuarenta, pero imagínenselo a un nivel donde el hombre en tal crisis tiene los medios de producción necesarios para que su crisis se globalice. Sí, estoy al tanto de que la crisis de los cuarenta también es un negocio, uno beneficioso donde al hombre se le llena de culpa por no cumplir todas sus expectativas al llegar a cierta edad, y en un intento de rejuvenecerse, consigue o un auto nuevo o una novia nueva  – la idea de arrepentimiento y culpa es un idea poderosa y muy redituable, y justo pasa que los que tienen el poder económico para cumplir sus fantasías de “volver a renacer” son hombres, pero, ¿no es acaso, el arrepentimiento, algo que le sucede a literalmente todo el mundo en cierta etapa de su vida? ¿No se han lucrado de esta idea también ciertos movimientos sociales?

Pero, como dije antes, está naturalizado. Está naturalizado también que debemos ser criaturas dispuestas al sexo en toda etapa de nuestra vida. No es solo la idea de que “el sexo vende”. 

El sexo, al estar vinculado a condiciones económicas, adquiere poder. Entonces el sexo se trata menos de sexo que de poder, a modo simbólico. Mientras más sexo puedas conseguir, más poder tienes. Gran parte del feminismo de la liberación se trató también de esto: la libertad de poder elegir con quién nos relacionamos sexual y/o afectivamente. El tema es que esa libertad está condicionada por un contexto definido de capital-sexo-poder. Si llegara a existir un mundo sin patriarcado, pero donde siguiese predominando el capitalismo, seguramente otro eje de poder se implantaría para retomar ese vacío.

No diré que las empresas audiovisuales son las responsables de esto, pero sí han sabido beneficiarse de ello, y, por lo tanto, lo han ido reproduciendo, utilizando cualquier medio a su disposición para seguir vendiendo su idea.

Volvamos al problema inicial, pero al revés, y esto es solo una pregunta hecha para pensar, ¿Por qué nos parece problemático que un hombre de cincuenta salga con una de veinticinco, pero no nos parece problemático que una mujer de cincuenta salga con una de esa edad? Recordemos que, en toda relación, no solo en las sexoafectivas, hay una relación de poder. Sea reconocida o no, existe. Tal vez no sea fija, tal vez un día una persona tiene el poder y al otro la tiene la otra persona, pero sigue existiendo. ¿Realmente es un argumento decir “que un hombre de cincuenta tiene más poder”? Adquisitivo tal vez, y si ese es el caso, entonces la discusión es claramente otra, y la edad no es realmente lo que está molestándote. Además, no creamos que porque un hombre es mayor tiene todo el poder, hasta a los hombres mayores heterosexuales les gusta estar abajo.

Después podemos utilizar otros argumentos, pero entran ya en el plano filosófico. ¿Madurez? Me da risa la idea de que alguien esté midiendo la madurez, siendo que es un término que se origina ante la idea de que abandonas tu hogar de la infancia, trabajas, te casas y luego tenés hijos. Deformen la idea tanto como quieran, que es “saber lo que querés”, “dejar de ver caricaturas”, hace rato que dejó de ser relevante.

¿Control emocional? ¿Quién dice que una mujer de cincuenta está más en control de sus emociones que una mujer de veinticinco? Digo, en el plano colectivo tal vez sea así, pero, realmente, ¿hay alguna evidencia para ello que no sea puramente anecdótica? ¿Hay acaso un ente regulador que va sacando estadísticas de cuánto control emocional tiene cada individuo? ¿Acaso estamos diciendo que las personas de veinticinco años no deberían ser consideradas mayores de edad? ¿No deberíamos tal vez preocuparnos de que las personas sean educadas, tal vez, en este tema? ¿Debería modificarse la mayoría de edad? ¿No están acaso los individuos en pleno derecho de ejercer su ciudadanía, y que el individuo pueda tomar sus propias decisiones, y que las consecuencias puedan ser suyas? Y si eso incluye salir con alguien de cuarenta años, aunque a mí personalmente me parezca un horror, para otra persona será, o una lección, o una felicidad. 

¿Acaso es libertad que, en promedio, una mujer salga con alguien de su edad? ¿O acaso no salen con gente menor por miedo a ser juzgadas? Y si así fuera el caso, ¿Dónde está el feminismo diciendo “si ella quiere salir con un potro de veinticinco años, puede hacerlo”? Bromeo un poco, porque sé que cierta parte del feminismo sí defiende tales ideas.

En lo que se refiere a los promedios, ¿deberíamos apuntar a que, no importa tu edad o género, deberías sí o sí salir con una persona que tenga tu misma edad, o al menos sin mucha diferencia? ¿O deberíamos apuntar a una anarquía sexo-afectiva, donde no importa cuánto se esfuercen en calcular, las computadoras de la gente que trabaja en estadísticas explotan, porque todo el mundo está cogiendo con todo el mundo?Una pareciera requerir más la presencia del estado, (vuelvo a mi anécdota del principio). Pero, de todas formas, sea cual sea la posible “solución”, no ocurrirá si no se genera más contenido cultural diferente. Mayor número de realidad, mayor elección para sus consumidores, y no naturalizarían tanto una sola narrativa, sino que serían expuestos a una multiplicidad. Y el mercado, tratando de adecuarse a este estallido de contenido donde “lo que se desea” ya no es la pareja heterosexual de él, con plata y arrugas y ella, toda graciosa y con las tetas operadas, sino otra cosa. Quién sabe, tal vez en el futuro, si todo sale bien y no se duermen, sea visto como “lo natural” que te guste el gordo Žižek. Miles de revistas con modelos de diferentes tamaños, género, color de piel, y lo que les hace lo suficientemente sexies para aparecer en una revista sea que estén leyendo En defensa de las causas perdidas.

Y aun así luchan

En el 2015, tuve una idea. Una idea que se multiplicó en varias, ideas que empezaron a tomar forma en escenas, en personajes, en un mensaje. Es, de alguna forma, todo lo que me hubiera gustado haber sabido hace años atrás, cuando empecé a desarrollar lo que algunas personas le llaman “conciencia social”.

Influenciade por mis propias vivencias, tanto dentro de las artes marciales como fuera, por obras literarias como “To kill a mockingbird”, “Los ojos del perro siberiano”, “Dolores Clairborne”, canciones de “Juno Reactor”, “The Feng Shui Effect” y audiovisuales como Sense8, Kill Bill, Avatar: El último maestro aire, su secuela, La Leyenda de Korra, y de cierta forma (por el tipo de audiencia a la que apunto) Casi Ángeles (Sí, la novela de Cris Morena que pasaban a la tarde en Telefé) me pongo a escribir, y 4 años después, concibo un libro. Un libro de tal magnitud que tuvo que ser dividido en dos. Así que son en realidad dos libros.

Así nace: “Y aun así luchan”, dividido en dos partes: Yin y Yang.

Pero, ¿de qué se trata?

Para hacer una muy breve sinopsis:

“Comenzamos en el año 2011, en una Argentina diferente, pero muy similar a la nuestra, en un pueblo llamado Azurduy, transitando su camino a ser ciudad, al norte de la provincia de Buenos Aires. Ocho personas de orígenes muy distintos se encuentran en una escuela de artes marciales, un encuentro que cambiará sus vidas, y las de quienes los rodean, para siempre.

Seguimos la vida de Teo, un maestro octogenario con un pasado misterioso, buscando su propio camino, fundando su propia escuela, con un arte marcial distinto. De Rebecca, una anciana solitaria con heridas abiertas, y un rechazo profundo por el mundo.  Kamila, una inmigrante marroquí, con grandes conflictos familiares. Sergio, un estudiante soberbio con un deseo profundo de darle sentido a su mundo. Verónica, una joven proveniente de una familia adinerada cuya vida se ve alterada por la enfermedad de su madre. Gastón, el típico macho competitivo víctima de sus propias ambiciones y prejuicios. Luca, proveniente de un ambiente que lo rechaza, y “La Jenny”, una muchacha de la villa que debe luchar para ser tomada enserio.

Ocho personas que se encontraran con el significado de luchar, tanto adentro como afuera del tatami. Una historia que toca el amor, la justicia, la violencia, conspiraciones, decepciones, sexo, religión, alegrías, arte, vida, muerte, y el replantearse el mundo en que vivimos.”

Estará disponible en algún momento del año 2020.

Biscochos vs. Panes

Se creería que se dice mucho sobre pansexualidad y bisexualidad, y como son supuestamente términos “antagónicos”, sin embargo, debemos recordar que vivimos en una sociedad que, aún hoy en día, sigue rechazando la idea de la diversidad sexual, incluso llegando en ocasiones a actos violentos, tratándose de violencia física, institucional o simbólica. Si la homosexualidad y el lesbianismo aún tienen problemas para ser aceptados dentro de una sociedad conservadora, más lo tiene a todo lo que tiene que ver con la omnisexualidad, y más aún, de forma incluso podría decirse más absurda y ridícula en comparación, las personas transgénero, o la transexualidad. Las ideas de formar una pareja “fija” y “para siempre” siguen presentes incluso en las personas más progresistas. La familia nuclear sigue siendo el eje, las ideas sobre género y sexo aún ligadas a una supuesta “ley natural”, tanto así que el promedio de vida de una persona trans es de 35 años, sin poder insertarse socialmente. Las travestis en la calle, que no consiguieron trabajo ni tuvieron educación ni tienen una familia a donde ir ni de donde heredar una obra social, quienes deben prostituirse para seguir alimentándose, no tienen twitter, y las que lo tienen, menos les podría importar una discusión tan banal como la que plantea la supuesta guerra “Bi vs. Pan”. Ciertamente, tal discusión parece ser más que nada un asunto puramente cis, aún atado a estereotipos sexistas.

La discusión entonces, en comparación con la sociedad toda, es ínfima, dándose únicamente en pequeños nichos, mayormente en twitter, tal vez Instagram, y si llega a ocurrir fuera de ésta, seguramente lo hace sin personas trans presentes. Es necesario aclarar esto porque, nuevamente, pareciera ser la existencia de las personas trans lo que provoca que ésta discusión exista en primer lugar. Especialmente las personas trans no binarias, que no son estrictamente hombres o mujeres, y, para aclarar, siendo que esto pareciera ser una confusión, cuya existencia no significa realmente la existencia de un “tercer género”.

Dentro de los defensores de la bisexualidad, autodenominados orgullosamente “panfobos”, argumentan que la bisexualidad es atracción a hombres, mujeres, y otras identidades no binarias. Argumentando que “bi” ya no significa (aunque alguna vez lo hizo) “dos” de “atracción a ambos sexos”, sino atracción a “dos grupos”: Mi género, y el género opuesto. Otras personas argumentan que es “mi género y otros”. En tal caso deja de responder a su etimología, casi volviéndola vacía.

La pansexualidad, más allá de las críticas a su aparente anglo centrismo (aspecto que comparte con la bisexualidad), siempre se definió desde su origen, como un término abarcatívo. “A todos” (o podríamos decir, “A todes”). La pansexualidad también comparte, junto con la bisexualidad, una historia clínica. Utilizada por ciertos profesionales que estaban en un contexto donde el estudio de la sexualidad humana aún estaba en pañales.

Más allá de la etimología de la palabra bisexual, más allá de su origen, más allá de lo que diga el manifiesto bisexual, redactado el pasado milenio, casi todas las personas bisexuales, a la hora de decir que significa ser bisexual, siempre definen tal como atracción a hombres y mujeres. Nunca he encontrado una persona en “la vida real” que se salga de ésta definición. Y así como el grueso de la sociedad sigue siendo trans-odiante (a falta de mejor termino, y para no decir transfoba), también existen bisexuales trans-odiantes. Bisexuales que entran a la defensiva cuando se les plantea la cuestión “¿entonces no estarías con una mujer con pene?”, reluciendo argumentos tales como la genitalidad, la apariencia, los cromosomas, las hormonas, incluso llegando a un sentido totalitario sobre la morfología ajena (“las personas trans se tienen que operar”). Para una porción de la sociedad, la porción que se está enterando que existen más sexualidades además de la heterosexual, la bisexualidad, sí, sigue siendo binaria. Y ningún bisexual necesita leer el manifiesto bisexual para serlo.

Por supuesto, la pansexualidad también tiene sus críticas respecto a su definición social. Es una palabra aún menos utilizada, en comparación con “bisexual”. Sin embargo, tiene una perspectiva que de por sí acepta plenamente a las personas trans. Algunas personas, en lo cotidiano, y también de forma errónea, definen la pansexualidad como atracción a mujeres, hombres, y personas trans (ya considerando a las mujeres trans y a los hombres trans como una categoría aparte. No son mujeres u hombres, son trans). También, erróneamente, definen la pansexualidad como “me atraen las personas, no los géneros”, de alguna forma cayendo en el error de que las demás orientaciones sexuales no hacen lo mismo. Sin embargo, éste error, a pesar de lo que las personas bisexuales preocupadas profundamente por éste tema quieran creer, no es culpa de las personas pansexuales de por sí, si no del contexto. Quisiera hablar más hondamente sobre éste aspecto, y porque no es del todo erróneo decir “me atraen las personas, no los géneros”.

Digamos que no, y sí. Como ya dije anteriormente, otras personas de otras orientaciones sexuales les puede atraer las personas, PERO (y esto no es mínimo) el problema recae en sufijo “-sexual”. A muchas personas, no importa la orientación sexual realmente, sí les atrae más el pene o la vulva, por encima de la persona. Todo el tiempo se nos bombardea con imágenes que comercializan con el cuerpo de las personas, esto no es ningún secreto. Desde fotos de hombres que van al gimnasio, desde modelos con tetas operadas, hasta la pornografía. Hay miles de ejemplos, todos sirven para demostrar mi punto: El cuerpo se ve como un objeto que da “placer”. Esto tampoco recae únicamente en los hombres cis heterosexuales, porque si algo nos ha mostrado también la revolución feminista que estamos transitando, es que las mujeres cis heterosexuales también lo hacen. No conozco a nadie que no haya pensado al ver un cuerpo que entra dentro de cierto canon estético “¡Que lomo que tiene!”, tal vez las personas asexuales sean las únicas que no participan de “babosearse” por un cuerpo que les parece atractivo. Ciertamente, aquellas personas que disfrutan del sexo casual no se detienen a hacerle un test de 100 preguntas a una persona para después decidir si van a tener relaciones sexuales o no. Con toda sinceridad. Así que sí, de cierta forma, en general, nos atrae el cuerpo, o los genitales, por encima de la persona.

Según las distintas e innumerables investigaciones científicas, todas a un “google search” de distancia, respecto a la sexualidad humana, han concluido que la misma es sumamente complicada, y definitivamente, no entrará nunca en cuatro o cinco palabras perfectamente definidas y compactadas, listas para ser escogidas (las palabras, me refiero, no la orientación sexual en sí). El “quien nos atrae” está intrínsecamente vinculado con la formación de la identidad, desde que existe un “yo” en nuestra mente, y se va alterando y modificando (algunas personas le llaman “fluir”) a lo largo del tiempo. No es raro encontrar personas “cambiando” de orientación, en cualquier dirección y sentido. (mal llamado “una fase”. No, simplemente la gente crece). Las personas trans, por supuesto, no están exentas. Siendo totalmente sexuales y queriendo tener relaciones como cualquier otra persona. Sin embargo, estando atadas a una sociedad profundamente binaria y resistente al cambio. La normativa “hombre/mujer” incluso obliga a personas que no son hombres o mujeres a de alguna forma forzarse sí o sí a ser hombres o mujeres (quien sabe, tal vez eso es lo que la pasa a literalmente todo el mundo, ¿por qué no hacerse esa pregunta?)

Sobre la cuestión en sí de “la guerra bi vs. Pan”, también caen ciertas atribuciones erróneas. Ambos lados pecan de lo mismo: decir que el otro es “Pan/Bi-fobo”. Sin embargo, debemos recordar, la superación numérica de las personas bisexuales sobrepasa al de las personas pansexuales, por lo tanto, las personas bisexuales, únicamente por ventaja numérica, son las que terminan apabullando a las personas pansexuales (cuando debería ser por una cuestión argumentativa, según dicta la lógica). Apelando, equívocamente, a que el otro grupo le está “oprimiendo”. En esto debo hacer hincapié: Siendo técnicos, una opresión es discriminación e invisibilización sistemática con apoyo social. Se dá verticalmente, desde un grupo opresor a un grupo oprimido. Los oprimidos a su vez, como no conocen otra estructura, tener actitudes de los opresores, pero no los beneficia en lo absoluto. Puede ocurrir, sí, que una persona bisexual tenga conflictos graves familiares o laborales por gustarle más de un género. Puede ocurrir que se apele a una supuesta enfermedad mental, o que se considera tal cosa como inexistente o “una fase”. Sí, puede ocurrir. Pero lo que ciertamente no es una opresión, es que una persona te este activamente (ni pasivamente) oprimiendo porque decidió elegir otra palabra distinta a la tuya para definir su identidad sexual. Si queremos, podemos hacer un paralelismo con los homosexuales, los putos, y los marikas. ¿Se imaginan un puto diciéndole a un homosexual “sos putofobo”? Para ir más allá, ¿se imaginan lo mismo a una lesbiana con una marica? Sin embargo, por absurdo que parezca, tales actitudes han ocurrido en ésta susodicha “guerra” entre pansexuales y bisexuales. Incluso se ha celebrado como una victoria que una persona pansexual diga “bueno, ok, soy bisexual como decís”. Hablemos de colonización y homogeneidad.

No debemos olvidar por qué existen en primer lugar las etiquetas “sexuales”, que en realidad no son tales (porque como ya he dicho, la sexualidad es complicada) sino políticas, surgen para que lo heterosexual no sea lo normal, porque ciertamente, no lo es. Existen varias etiquetas, cada una con su peso social (Todas las palabras tienen su peso social, y también sus propios prejuicios). Existen para hacer un reclamo social, de derechos, de buscar una transformación social profunda que dice “lo cis heterosexual no es lo normal”. Es por eso, que ésta supuesta guerra, no es revolucionaria de ninguna manera, sino reaccionaria, buscando un “orden perfecto”, y “definiciones estables”.

También debo decir que es potencialmente peligroso atacar a las personas pansexuales, porque, y espero la correlación sea clara, la mayoría son personas trans, especialmente no binarias. Porque donde socialmente bisexual sigue siendo “atracción a hombres y mujeres” (si no entendiste esto, releé todo otra vez), y donde pansexual sigue siendo, al final del día “me atrae todo el mundo”, ¿Por qué no decirse pansexual, si sos una persona no binaria, que no le entra en la cabeza eso de “hombres y mujeres”? ¿Por qué deben ajustarse a lo que la mayoría dice que deben ser? (Porque bien que rechazabas a la mayoría cuando te decían que tenías que ser cis y heterosexual). No caigamos en concebir la sexualidad como una cuestión matemática, donde 2+2=4. porque puede ocurrir que, sin darte cuenta, crees que te atrae una persona cis, pero en realidad es trans, o estás en pareja, y esa persona se da cuenta a mitad de la relación, que es trans. O la androginia, o el simple crecimiento que de repente te hace dar cuenta que te gustan más cosas. El género y la sexualidad no son perceptibles a simple vista. E innumerables son las circunstancias que te hagan replantearte si tu etiqueta es la que “te pertenece”. En ésto debemos ser claros: Las etiquetas sirven para las personas, no al revés.

Sin embargo, no vemos a personas bisexuales gritar “opresión, invisibilización, bifobia”, cuando, por ejemplo, un personaje en una obra de ficción dice que le gustan hombres y mujeres, o salía con hombres y empieza a salir con mujeres. No se rasgan las vestiduras ante la nula presencia de personas trans en tales obras de ficción, o cuando aparecen y se desinforma descaradamente sobre su existencia desde una perspectiva cis. Al final del día, parece recaer en una simple guerra de egos y prejuicios. Listos para declarar culpables, y aquellos que señalan, como héroes por “hacer lo correcto”. Popularmente, a eso se le conoce como “yutear identidades”, nada más. Y no se logra nada con eso, más que personas trans teniendo que retirarse de las redes sociales por los constantes hostigamientos, compartiendo algo más en común con la trava que está en la calle y no tiene para comer.

No vengo a decirle a nadie como tiene que autodenominarse. No hay ningún ente regulador para tal cosa, y ciertamente tal aspecto no puede (ni debe) recaer en “lo que la mayoría dice”, ya que una construcción colectiva, se genera a través de distintas voces que dicen “no, no somos todo lo mismo”. Lo que en sí quiero hacer hincapié es que, si quieren hacer algún tipo de activismo por la diversidad, no culpen a las personas trans y pansexuales por vivir en una sociedad genitalocentrica y cisexista. Si quieren interpelar a alguien, interpelen a sus propios compañeros, con quienes comparten la etiqueta, cuando hace su chiste de “soy bisexual porque me gustan las mujeres y Chris Patt” decirle “la bisexualidad no es binaria”. Pregunten, sin hostigamiento, “¿Qué tiene de malo que te guste una persona trans?” al bisexual que te dice “me gustan las mujeres mujeres”. Eso les da mil veces más comodidad a las personas trans que hostigarlas incansablemente a través de estrategias de cyberbullying. Compartan el manifiesto bisexual entre personas bisexuales, y no se acuerden de su existencia únicamente cuando aparece una persona pansexual (o persona trans no binaria incomoda con la noción cerrada de las orientaciones sexuales), y por, sobre todo, exijan más presencia de voces de personas trans, alcen sus voces, que hablen ellas de su sexualidad. Que sea cada persona la que decida como nombrarse en contra de la normativa cisheterosexual.

Por mi parte, siendo no binarie, yo me proclamo bisexual, porque he decidido tomar la responsabilidad (el derecho) desde mi etiqueta, de darle visibilidad a una sexualidad no binaria, no cis-normativa, e interpelar desde ella a otras personas bisexuales. Porque donde ustedes se olvidan de las personas trans, la siguiente dictadura militar se acordará, y hará lo que sea para borrar su existencia. Porque donde concentramos todas nuestras energias en asegurarnos que “el Otro” sea perfecto, intachable, “como yo”, los verdaderos opresores avanzan quitandole derechos a toda la comunidad.

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